¿Por qué Lucía
proyecta estas fantasías sobre Raúl? ¿De
dónde vienen? Aunque él le jure que no ha
hecho nada, ella insiste en la idea. En
última instancia, dice que da igual que se
acueste o no con otras, porque está segura
de que le es infiel con el corazón. No hay
más que ver cómo mira a todas las chicas,
aunque no se las lleve a la cama.
A Lucía se le ha desencadenado una fantasía
de celos, cuyo origen está en su propia
historia. Repite un drama amoroso del cual
no es consciente, del que, por ahora, no se
puede sustraer, y que tiene graves efectos
en su relación de pareja. Si sigue así,
podría llegar a destruirla.
OBJETOS AMOROSOS
Lucía fue una niña demasiado apegada a su
madre. Sus padres dormían separados y ella
nunca supo por qué, aunque no ignoraba que
siempre se habían llevado mal. En su
fantasía infantil, pensó que ella sustituía
a su padre al lado de su madre. De esta
forma, también eliminaba la ambivalencia que
sentía hacia él, que para ella era un hombre
que la había abandonado afectivamente.
El drama que vivió Lucía dentro de la
relación de sus padres lo reedita ahora con
su marido del siguiente modo: ella, que
sigue fijada inconscientemente a su madre,
cree (inconscientemente también) que al
casarse con Raúl le ha sido infiel.
Se le rompe el corazón pensando que la ha
abandonado. Entonces, desplaza a su marido
ese sentimiento de engaño que siente hacia
su madre y piensa que, si Raúl estuviera con
otra persona, ella podría volver con su
madre, que siempre estaría esperándola. Por
si fuera poco, en esta sutil maniobra
psicológica, culpa a su marido del abandono
afectivo que le hizo su padre en su niñez.
La infidelidad que Lucía atribuye a su
marido Raúl parte de esa fijación patológica
hacia su madre. Ser fiel a ella como único
objeto amoroso no conduce más que a
engañarse a una misma. Lucía no podrá tener
otros amores, ni se dará la posibilidad de
sentirse querida por otro, porque ella
tampoco sabe dirigir su deseo hacia nadie
que no sea el primer objeto de amor de su
infancia.