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CONFLICTOS
CON LA FAMILIA POLÍTICA |
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Las malas relaciones
con los parientes del otro -sobre todo con las
suegras- suelen ser motivo de chiste, pero en
esa mofa hay mucha realidad. |
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Para Sanz Yaque,
'éste sigue siendo uno de los motivos más
frecuentes de conflicto. Es muy difícil
entender que la persona con la que vivimos
es fruto de su educación. Es más, las
parejas tienden a usurpar ese peso'.
'Pero no hay que tratar de arrancar al otro
de sus raíces afectivas, ni pretender
cambiar su estructura familiar, porque se
fracasará. Eso requiere un cambio en el modo
de ver a la pareja, que se resume en que uno
no debe fijarse en lo negativo de su familia
política; lo cual no significa que vaya
todos los domingos a comer a casa de los
suegros'. La experta sugiere algunas otras
pautas de actuación:
-
Hay que mantener una
relación cordial
con la familia del otro. No tiene por
qué ser afectiva, ni de total confianza,
pero debe haber amistad.
-
Hay que estar ahí
porque se quiere a la pareja,
no por los suegros, a los que no se
tiene por qué querer.
-
Se puede opinar de la
familia política,
pero no criticarla a ultranza. Y, desde
luego, nunca utilizarla para atacar al
otro, en frases del tipo 'eres igual que
tu madre'.
-
En los momentos de
discrepancia,
siempre hay que apoyar al cónyuge. Lo
primero es el bienestar de la pareja y
después el de la familia.
-
No darle vueltas al
tema, que sólo
sirve para contaminar el presente.
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