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Miedo a la
libertad del otro:
La
relación de pareja es gratificante cuando se
asienta sobre la libertad y el respeto. |
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La confianza es
la base de la pareja
Dónde has estado?, pregunta Enrique. No sé para
qué te sirve tener móvil, si no se te puede
localizar. Seguro que lo tienes sin batería,
apostilla. Había quedado con una compañera para
enterarme de algunas condiciones del curso.
Tampoco creo que sea para ponerte así, no es tan
tarde, responde Mercedes. Él insiste: Me podías
haber avisado porque yo tenía planes y ahora no
puedo hacerlos.
Mercedes pide disculpas, pero se siente molesta.
Enrique es un ejecutivo que trabaja en una
multinacional y tiene una jornada desde la
mañana hasta la noche. Ella dejó su profesión
cuando nació el segundo hijo y ahora quiere
volver a incorporarse a su actividad. Pensaba
haberlo hecho antes, pero, como ha pasado tanto
tiempo, tiene que hacer un curso de reciclaje.
Lo curioso es que, aunque en teoría Enrique la
apoya, en la práctica le recrimina
constantemente que tarde, que no sepa dónde
está, que llegue tarde Mercedes siente que la
está controlando, pero no entiende por qué. No
puede suponer lo que le evoca a él su
incorporación al trabajo. |
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Libertad reprimida
Siempre creyó que era un hombre seguro de sí
mismo, pero no es así. Él estaba acostumbrado a
que ella estuviera en casa siempre que llegaba.
De esta forma, calmaba un desamparo infantil que
todavía no había superado. Siempre se encontró
solo y menos querido que su hermano.
Cuando llegaba a casa, era habitual, durante una
época, que tuviera que cuidar a su hermano, algo
que nunca quiso hacer, pero a lo que tampoco se
negó por miedo a decepcionar aún más a sus
padres. Este sentimiento fue reprimido y lo dejó
demasiado apegado a su madre, de la que todavía
sigue queriendo ser el predilecto.
Hoy, cuando su mujer deja de estar en casa y
adquiere más libertad, se despierta en él un
desamparo infantil que le produce inquietud.
Esta sensación sigue teniendo efecto porque aún
no ha podido elaborar un proceso de maduración
psicológica que le permita una identidad adulta. |
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Deseos y carencias
La relación de pareja se mantiene de forma
gratificante si se asienta sobre bases que la
hagan crecer: la libertad de cada uno de los
miembros, el respeto al otro y la comunicación.
Uno de los síntomas que delata a una pareja
enferma es la falta de libertad, que puede estar
disfrazada de muchas formas, por ejemplo, del
temor por parte de uno de ellos a que el otro
pueda crecer personalmente.
La elección del cónyuge se apoya sobre
determinaciones inconscientes, donde se articula
una forma de relación aprendida en la primera
infancia y unos modelos de identificación
familiares y sociales. Nos hemos identificado
con determinados rasgos de nuestros padres y
elegimos a nuestra pareja sobre deseos y
carencias que nos empujan hacia ese otro con el
que, de forma ilusoria, pretendemos cubrir lo
que nos falta. Nunca lo conseguiremos del todo,
pero sí realizaremos parte de lo deseado. De
esta forma, no se agotará nuestro deseo.
Pero también tenemos que aceptar que el otro no
puede cubrir todos nuestros anhelos y que, por
supuesto, no es el responsable de nuestras
carencias. En el encuentro con una pareja se
tiende a borrar los límites.
Es un estado caracterizado por la fusión entre
dos. En este sentido, puede remitir al primer
vínculo con la madre. Sin embargo, mientras que
en éste prima la indefensión y la necesidad, en
el de la pareja lo hacen la carencia y el deseo.
La pareja funciona como un espejo donde podemos
ver lo que menos nos gusta de nosotros mismos o
lo que nos gustaría tener, pero que no poseemos.
Sólo si hemos alcanzado una cierta madurez
psicológica, podemos dejar de confundirnos con
el otro para asumirnos como sujetos. Si no
tenemos miedo a ser libres, dejaremos de tenerlo
a la libertad del otro. |
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Violencia doméstica
El ingreso en prisión de Horacio Blanco, de 28
años, por quemar a su mujer, Vanesa R., de 25,
salva a sus dos hijos, de cuatro y tres años, de
convivir con su padre. Horacio y Vanesa estaban
en proceso de separación.
Sobre él pesaba una denuncia por malos tratos.
Después de darle un beso, la roció con gasolina
y la prendió fuego. Ella se debate entre la vida
y la muerte. No es la primera vez que ocurre: él
no aguanta la separación y la mata.
El grado de enfermedad mental en estos casos es
siempre alto y esto debería servir para intentar
prevenir, en la medida de lo posible, estas
desgracias. Las instituciones deberían proteger
y ayudar a estos niños. En principio, tienen que
ser ayudados a elaborar el trauma psicológico.
En las denuncias de malos tratos, las víctimas
tendrían que estar atendidas, como medida
preventiva, por un psicólogo que ayudara a la
víctima a organizar mejor sus recursos internos
para defenderse mejor de su agresor. |
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Las claves
El temor a la libertad de la pareja puede
hallarse oculto tras actitudes que parecen
opuestas.
Descubrir carencias.
Elegir a alguien muy dependiente (un alcohólico
o una persona enfermiza...) puede estar
ocultando el miedo a descubrir carencias
propias. La persona que supuestamente sería
libre si su pareja no dependiera tanto de ella
se queja continuamente de la dependencia del
otro porque intenta convencer a todo el mundo,
incluso a sí misma, de que no la deja moverse
libremente.
Dependencia excesiva. No es que no
quieran ser libres, es que no pueden serlo
porque el otro los necesita. Así ocultan el
miedo a ser liberados de una relación donde no
se repita un vínculo de dependencia excesiva. La
libertad se conquista y se construye, nacemos
totalmente dependientes.
Debilidad encubierta.
En ocasiones, cuando se tiene cierta dificultad
para reconocer los problemas personales, se
suelen colocar en otras personas, y así, se cree
que uno queda libre de conflictos.
Libertad irreal.
Cuando, en una pareja, alguno de los dos es muy
dependiente, es probable que uno haya asumido la
debilidad del otro y ese otro se engañe a sí
mismo creyéndose libre. |
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