Son diferentes
las consideraciones que cada persona tiene
sobre la muerte, influyendo sobre todo las
creencias religiosas; estas permiten una
mejor aceptación. Pero se puede generalizar
que cuando la persona sabe que va a morir,
un sentimiento de pérdida, dolor y posible
temor aparece.
No es conveniente ocultar este hecho a un
paciente moribundo que es consciente de que
va a morir. El hacer ver que nada ocurre
sólo le impide mostrar su dolor y
desahogarse.
Según los estudios, hay una serie de etapas
que se atraviesan hasta aceptar esta
circunstancia.