Una vez mientras vivía en Japón, para el día
de San Valentín decidí regalarle unos
chocolates a mi mejor amiga japonesa, Kumiko.
Yo estaba consiente que en Japón
durante ese día solo se les da regalo a los
hombres (las mujeres a los hombres).
Existe otro día el día Blanco en el cual los
hombres pagan el regalito dándole un regalo
a las mujeres. Cuando le
lleve el regalo a Kumiko se quedo con la
boca abierta, además de sorprendida se rió
como loca. Después de la
experiencia decidí prestar mas atención a la
cultura japonesa y no imponer mi cultura
aunque yo creyera que era mejor y que no
estaba haciendo nada malo.
Algo similar me paso en la India, donde mi
amiga Hindú (me hospedaba en su casa) me
llevo a comprar ropa tradicional de la
India. Yo seleccionaba
los colores más brillantes y llenos de
adornitos (según yo muy Indios). Mi amiga me
decía no “ese no te quedara bien” cada vez
que yo le mostraba un modelo.
Finalmente me dijo “te voy a ser muy
sincera” (como se dice en Latinoamérica a
“calzón quitado”) La ropa que tu estas
seleccionando no es de mi clase social y mis
amigas no pensarían bien ni de ti ni de mí
si te la pones mientras estés en mi casa.
Cuando viajamos o penetramos alguna cultura
extraña estos acontecimientos son normales.
Pero muchas veces nos sucede no solo
en otro país, también nos pasa en la
oficina, la casa y esta en la calle.
Ofendemos a la gente por ignorancia o
descuido muchas veces sin pretenderlo otras
aun sabiéndolo.
En el trabajo el no adaptarte a la cultura
del lugar puede ser fatal.
Muchas tendemos a ver solo lo
negativo y a concentrarnos en lo negativo
del lugar, empezamos a imponer nuestra forma
de hacer las cosas, nuestra forma de
comportarnos y nuestra forma de vestirnos.
Con esta aptitud le estamos diciendo
a nuestros compañeros de trabajo soy mejor
que tú y me importa un comino si te gusta o
no como pienso y actúo. Generalmente con
esta actitud el que sufre es el que la
practica. Generalmente
cuando rompemos las reglas no lo hacemos
luchando por una causa justa, ni porque nos
consideramos perfectos normalmente es por
desconsideración o ignorancia.
Los latinos que vivimos en USA muchas veces
nos sentimos discriminados, en algunos
pueblos es casi imposible que nos rentan
casas y a muchos estadounidenses no les
gusta tenernos por vecinos.
La razón: tenemos la reputación de
hacer mucho ruido, vivir con mucha gente en
la casa, sentarnos en la puerta principal a
disfrutar la tarde mientras tomamos café o
una cerveza, poner la música a alto volumen,
lavar el carro en la calle mientras
escuchamos música y tomamos y tirar el
aceite de motor en los acueductos públicos.
Podríamos seguir enumerando muchas
otras razones pero esa es la idea.
En esto hay dos posiciones: una, yo puedo
hacer lo que quiera, la otra es respetar la
cultura de donde vivimos para ser aceptados
y respetados o por lo menos para no dar que
hablar o prevenir problemas.
Fíjate en tus alrededores, ¿estas ofendiendo
a las personas a tu alrededor sin
pretenderlo? ¿Conoces la cultura de tu casa,
tu escuela, tu trabajo y tu sociedad?¿Estas
queriendo hacer la revolución?
Si la respuesta es positiva
pregúntate a ti misma ¿por qué lo hago? ¿Es
esencial para mí y parte integral de quien
yo soy? ¿Estoy consiente de lo que mi
actitud esta ocasionado”
Y finalmente ¿vale la pena hacerlo?
¿Me estoy haciendo daño a mi misma o
a largo plazo es para crecimiento personal?