Manipulador:
utiliza la información que tiene para
ejercer el poder sobre el otro, para
vengarse de él o para chantajearle.
Desbordado:
se implica demasiado en los problemas
ajenos, se confunde con aquel que le habla y
se angustia si no puede resolverlo.
Adecuado:
no da recetas ante lo que escucha y no tiene
una actitud crítica. Hace preguntas y le
ayuda a reflexionar a aquel que le habla.
Sabe guardar un secreto y no se angustia por
lo que sabe de los otros. No adopta posturas
prepotentes.