En la Biblia se
encuentra la historia de las esposas de
Jacob, Lea y Raquel. Dice que Raquel era
bella, pero Lea tenia ojos lindos. Todos
tenemos aspectos negativos y positivos en
nuestras vidas, y todos hemos tenido
experiencias positivas y negativas a lo
largo de nuestra existencia.
Si hiciésemos
una lista de nuestras imperfecciones
seguramente seria muy larga, si le pedimos a
un amigo cercano que también haga una lista
de nuestras imperfecciones la lista de
nuestro amigo seria mucho más corta que la
nuestra. La razón no solo es que nosotros
nos conocemos mejor a nosotros mismos o que
nuestro amigo no es sincero. Nosotros somos
nuestros peores críticos. Consiente o
inconscientemente nos devoramos a nosotros
mismos. Si otras personas nos vieran como
nosotros nos vemos a nosotros mismos no
quedaría nada de nosotros.
Nuestras
inseguridades y temores, nuestra auto estima
a veces baja nos hacen sentir que hay muchas
cosas que no podemos hacer. Hace algunos
años conocí a una muchacha extraordinaria,
dulce y sabia.
Al conocerla más
me di cuenta que le fascinaba el chisme y se
divertía burlándose e imitando en tonos
sarcásticos a todas las personas a su
alrededor cuando éstas no estaban
presentes. Me dio mucho pesar que una
persona cono ella tuviera estos defectos tan
grandes. Le comente que su aptitud podría
herir a las personas, ella me contesto que
ella estaba consiente de su problema y que
cada vez que se confesaba el sacerdote le
decía "este es el mismo pecado que siempre
traes, hasta cuando cambiaras."
Esta muchacha
estaba convencida que no tenia poder sobre
sus imperfecciones. En realidad todos sus
amigos estamos convencidos que no quería
cambiar.
Muchos de
nosotros estamos consientes de nuestras
imperfecciones y queremos cambiar pero no
miramos a nuestra fuerza interior y a las
cualidades que tenemos, dejamos que nuestros
temores e inseguridades gobiernen nuestra
vida. Si nuestras imperfecciones gobiernan
estamos sepultando parte de nuestra riqueza
interior.