Hace unos meses
leyendo un libro con una amiga tuvimos una
revelación. Mi amiga de pronto me dijo:
"Sabes cuando era niña yo nunca tuve mucha
ropa y la que tenia era horrible, de mala
calidad y sencillamente lista para tirarse a
la basura. Cada vez que voy a una tienda me
siento culpable por lo que compro, por
gastar en mi. Creo dentro de mí que no lo
merezco"
Fue un momento
de sabor agridulce para ella. Había
descubierto una faceta de su personalidad y
las razones de esta. Su niñez fue feliz pero
su madre era muy posesiva y no consideraba
importante que sus hijas vistieran bien aun
cuando tenia el dinero para ello. Mi amiga
creció pero no supero esta etapa.
Mi amiga nunca se cuidó mucho, ni su figura,
ni su piel, ni su maquillaje. Siempre se
decía si misma no tengo dinero, no tengo
tiempo, no quiero que mi madre gaste en mi.
Cuando era adulta se olvido de las razones
por las cuales no se cuidaba y se quedo con
los malos hábitos y el dolorosa mensaje: no
lo merezco.
Leyendo el libro se dio cuenta que en
realidad ella podía verse bien, cuidarse y
dedicar tiempo y esfuerzo a ella misma. De
pronto se sintió liberada. El slogan es
cierto: tú lo mereces, tu te mereces las
cosas buenas. Muchas mujeres creen que
después del matrimonio o después de tener
hijos deben de dedicarse por completo a su
familia y no hacen mucho por ellas mismas.
Si tienes problemas de autoestima dale un
vistazo a tu niñez, revisa de nuevo los
mensajes que recibiste: Eres inteligente,
bonita, cobarde, perezosa, fea, charlatana,
contestona, etc. Muchos de estos mensajes
eran solo palabras pero pudiesen haberte
afectado y ya es hora que los escuches y en
ti misma los respondas objetivamente y te
liberes de ellos.
Ya no eres la niña indefensa ahora tu puedes
decidir que creer, cree en ti misma. Deja
los complejos de la infancia.