'Dime con quién
andas y te diré quién eres', reza otro
refrán popular, por el cual, los amigos no
serían sino reflejo de nosotros o de algunos
de los aspectos más importantes de nuestra
personalidad.
La amistad nace de misteriosas afinidades
por las que dos o más personas se reconocen
en algo común. Los amigos se eligen,
mientras que las relaciones familiares
vienen impuestas.
La amistad es el primer lazo afectivo que se
hace para salir del círculo familiar y
funciona como mediadora para conquistar el
mundo externo. Actúa también para reparar y
corregir algunas carencias que hemos
padecido en la infancia.
Si nos hemos llevado mal con nuestros
hermanos, podemos buscar ahora en los amigos
relaciones en las que prime la colaboración.
Pero si la represión no nos ha permitido
reflexionar sobre las experiencias pasadas,
repetiremos ese vínculo con amigos que nos
dañarán: lo que se llamarían 'amistades
peligrosas'.