La palabra no
solo tiene poder con otras personas, el
mayor poder lo tiene con nosotros mismos.
Si nos repetimos constantemente que somos
inteligentes y bellos vamos a acabar
creyéndolo. Si nos repetimos que somos
estúpidos y horribles nuestro inconsciente
también lo acabara creyendo.
La palabra tiene
aun un poder más grande con los niños. Si
les decimos a los niños que son malos y
malcriados, estamos formando personalidades
atemorizadas, heridas y resentidas. Estos
niños crecerán sintiéndose rechazados. Si
por el contrario estimulamos su mente con
palabras de amor y los hacemos sentir
bienvenidos crecerán con un sentido positivo
de la vida.
¿Que es lo hablas
constantemente? ¿hablas positivamente o
negativamente? ¿como hablas de los demás?
¿en términos positivos o negativos? ¿como
hablas de ti misma?
Recuerda que lo
que dices recibes.