En nuestro
psiquismo tenemos una especie de brújula
interna que nos evita perder el norte y nos
orienta sobre cuál es nuestro lugar en el
mundo. Un tratamiento psicológico ayuda a
encontrar la brújula perdida en el mundo
emocional y nos enseñará el camino que
tenemos que recorrer una vez hayamos asumido
nuestras carencias y posibilidades.
Acudir a una
terapia se asocia, a veces, a pedir consejo.
No se trata de eso. Mucha gente rechaza la
terapia porque no entiende que alguien que
no le conoce sepa lo que le ocurre. Estos
razonamientos delatan un deseo de ponerse en
manos de alguien que resuelva la situación.
El profesional
de la psicología ayuda a que el paciente
encuentre las vías para resolver lo que le
ocurre. Busca que el paciente se libre de
sus síntomas y le acompaña en la travesía de
encontrarse a sí mismo.