Según las
diferentes sociedades, la ley actúa de
diferente forma. Según la opinión de los
psicólogos, la interacción entre las
generaciones de una familia es un aspecto
que puede desarrollar mucho la capacidad
empática y aumentar el desarrollo social y
emocional del niño, pero como en todas las
relaciones, se ha de valorar la calidad de
esa relación.
El simple hecho de compartir un vínculo de
sangre no garantiza que la relación entre un
abuelo y su nieto vaya a ser mejor que entre
ese nieto y una persona que no es de la
familia.