¿Te gustaría
tener un espejo mágico? Un espejo que te
informara como te ves cada día y la relación
entre tu belleza y la de las otras. No
verdad, para que estar comparándote a otros
todo el tiempo, además tu tienes suficiente
seguridad en ti misma no necesitas un espejo
mágico para decirte que te ves bien.
En nuestro
tiempo no hay espejos mágicos, pero hay
medios de comunicación que han tomado un
papel similar y constantemente te informan
como debes de verte y actuar. Lo irónico del
caso es que te dan metas totalmente
irreales.
En una revista Italiana recientemente notaba
como los anunciantes de cremas para
adelgazar o tornear el cuerpo usan
fotografía para decirte como es un cuerpo
ideal y como será el tuyo si usas sus
productos. El problema es que las modelos de
las fotos son muchachas muy jóvenes y
bellas, pero además las fotos son alteradas
digitalmente para hacerlas lucir perfectas
por lo tanto el ideal de belleza es
imposible de alcanzar.
Cuando usas los medios de comunicación con
fotografía perfecta para decirte si eres
bella o no es como usar un espejo mágico
malvado que cada vez te dirá que no te ves
bien porque no eres perfecta. Este espejo
malvado no te dará felicidad ni información
confiable ¿entonces para que usarlo?
Tu belleza viene en gran parte de tu auto
confianza y aceptación de ti misma. Si usas
el espejo de los medios de comunicación
siempre estarás tratando de alcanzar un
nuevo ideal. No uses el espejo malvado, deja
la comparación, acéptate tal y como eres y
sácale partido a lo que tienes. Se lo mejor
que puedas ser, pero se tu misma.
El espejo no solo es para el aspecto físico,
los medios en las novelas y películas te
dicen como debe de ser tu vida romántica y
familiar y en la mayoría de los casos las
historias presentadas son totalmente
desconectadas de la realidad. Ningún
problema con esto porque es ficción, el
problema es que si desde niña te alimentas
con estos ideales podrías desilusionarte
cuando veas que la realidad es diferente.
¿Espejito, espejito? Gracias por dejarme ver
el reflejo de propia imagen en ti y por no
decirme como debo ser.