La inolvidable
Carrie Bradshaw en la serie Sex and the City
dijo esto en una ocasión en la cual conoció
a un hombre que quería salir con ella. Ella
sabia bien que este hombre no era su tipo.
Era un hombre casi desesperado por casarse,
muy manipulador que no le daría la libertad
y las emociones a las que ella estaba
acostumbrada. Pero salió con él porque el
tipo estaba allí.
No solo pasa en la televisión, pasa mucho en
la vida real tomamos lo que nos viene fácil
en la vida sin discernir si en realidad lo
deseamos. Pasa con comida en la oficina.
Ya conoces la
historia alguien lleva galletas baratas o
algo similar, no tenemos hambre, en realidad
no nos gusta esta comida pero como esta allí
nos la comemos. Ha veces estudiamos una
carrera que no nos gusta porque o esta de
moda, es bien remunerada, o sencillamente es
fácil. Tomamos el trabajo que nos llega no
perseveramos en obtener el trabajo que
realmente queremos. Compramos ropa que en
realidad no nos gusta pero no nos atrevemos
a probarnos otra cosa.
Mi amiga Verónica (nombre cambiado) me
contaba que cuando conoció a su ex-esposo,
después de la primera cita ella sintió que
este hombre no le gustaba mucho. Pero a él
si le gustaba ella y continuo llamándola,
como Verónica no-tenia muchos amigos decidió
seguir saliendo con él. Termino casándose
con él y divorciándose posteriormente. Dice
que cuando estaba a punto de casarse ella
sintió que no era la decisión correcta pero
no podía cambiar de opinión tan cerca de la
boda. Recién casada se dio cuenta que había
sido un error.
Verónica tuvo un niño y se divorcio después
de tres años de matrimonio. Su comentario
final fue: no escuche mis instintos después
de la primera cita que me decían que este
hombre no era para mí. Cuando conoció a su
segundo esposo dice que ella supo desde el
primer momento que este hombre era especial
para ella.
La moraleja que no solo aplica a hombres
muchas veces nos exponemos al riesgo
sabiendo las consecuencias por pereza,
aburrimiento o comodidad y otras veces por
inseguridad. Todos tenemos opciones en la
vida aun en las peores circunstancias, las
decisiones más fáciles muchas veces no son
las mejores y al tomar las decisiones más
difíciles y posponer la gratificación
estamos tomando riesgo pero en la mayoría de
los casos vale la pena y los resultados son
mejores. Es recomendable hacer las preguntas
difíciles a la hora de tomar decisiones y
ver como cada decisión afectara nuestro
futuro.