Permite
sobrellevar las propias debilidades y
defectos, de tal manera que nos enfrentemos
al mundo directo, con exito. Por esta razón,
en la autoestima las posiblidades de futuro
reales, respecto a lo que deseamos o podemos
obtener, es un elemento de suma importancia.
En la base de la autoestima está el concepto
de sí mismo, gracias al autoanálisis y al
saber ´mirar´ para adentro, observándose.
Una persona con buena autoestima se sabe
importante, competente y responsable, no se
siente disminuida cuando necesita ayuda,
porque al reconocer su propio valor le es
fácil conocer el valor de los demás.
APRENDER A EQUIVOCARSE
Una de las estrategias más importantes para
desarrollar la autoestima esta relacionada
con las equivocaciones: cuando nos
equivocamos, debemos ser capaces de
reconocerlo y de enmendar el error, no
limitarse a autoculparse, ni culpar a los
otros; tener actitud creativa y ser capaz de
asumir los riesgos que implica una nueva
tarea, evitar la crítica, ya que ella va
socavando la valía de la persona.
Equivocarse, es parte inevitable de la vida.
Por eso es necesario tolerar estas
equivocaciones.
CONOCERSE
El conocimiento de sí mismo es un aspecto
central en el desarrollo de la autoestima;
cuanto más nos conocemos, es más posible
querer y aceptar nuestros valores. Si bien
las metas son básicas para darle un sentido
a la vida, ellas tienen costos en esfuerzo,
fatiga, desgaste, frustración, pero también
en maduración, logros y satisfacción
personal.
Cuando se tiene ´buenos modelos´, es decir,
cuando se tiene contacto con personas
equilibradas, constructivas, honestas y
constantes, es más probable que se
desarrolle una personalidad sana, de
actitudes positivas que permitan
desarrollarse con mayores posibilidades de
éxito, aumentando la autoestima.
Es una de las mejores herramientas que
podemos dar a nuestros hijos para enfrentar
la vida con seguridad y confianza.