Es una
enfermedad viral que producida por varios
tipos de virus, como el sincitial
respiratorio que afecta en caso un 90% de
los casos, también el adenovirus, el virus
parainfluenza y el rinovirus entre otros.
Se la considera casi epidémica porque es muy
contagiosa y se esparce en el ambiente por
lo general al comenzar el otoño o en pleno
invierno.
¿CUALES
SON LOS SÍNTOMAS?
Casi siempre comienza con rinitis (mocos de
la nariz), luego hay fiebre, tos ronca y un
grado variable de dificultad respiratoria,
llanto e irritabilidad, especialmente porque
el niño no sabe expectorar. Luego se
escuchan flemas en el pecho que se movilizan
con la respiración y, en los casos mas
graves, puede haber chillidos en el pecho y
hasta dificultades respiratorias que pueden
producir un lee tinte cianótico (boca
azulada), aleteo nasal intenso y entradas de
la piel a nivel del tórax cuando el niño
respira hondo.
TRATAMIENTO
Lo que se debe hacer. El carácter agudo y
angustioso de esta enfermedad, produce gran
inquietud en los padres, por eso se recomienda:
•
Guardar la calma, y consultar precozmente al
pediatra.
• Bajar la fiebre con paracetamol o ibuprofeno
(si pasa los 37.5 grados tomados en el recto por
espacio de 1 o 2 minutos). También se lo puede
ayudar con baños de agua tibia o templada. De
persistir se pueden utilizar supositorios.
• Hacer que el niño se desprenda de las flemas
masajeándole el pecho y aplicando golpecitos muy
suaves. Aspirar de la nariz los mocos que
obstruyen la respiración utilizando una perita
de goma.
• Hacer nebulizaciones cada 6 horas. Es una de
las formas mas naturales y eficaces de un
inmediato alivio de las vías respiratorias.
• Lo ideal es que la humedad ambiente sea de 90
% o mas, esto se logra mediante un vaporizador
de ambiente o bien hirviendo agua y dejando que
se evapore. Pero es importante airear por lo
menos una vez al día la habitación del niño de
modo a que las gotitas de vapor no produzcan
hongos.
• Sanear el ambiente evitando ropas amontonada,
polvo de muebles y peluches.
• Alimentación liviana y evitar la
deshidratación.
• Seguir las indicaciones del medico, sin cortar
las dosis de medicamentos antes de lo
establecido, aunque haya una mejoría en el niño.
Recuerde que las recaídas son peores porque las
defensas están bajas y otros virus pueden sobre
agredir al bebe quien se encuentra mas
vulnerable.
LO QUE NO SE
DEBE HACER
•
No medicar por si solo a los niños.
• No abrigar demasiado al bebe, lo ideal es que
lleve ropa que no lo haga sudar porque eso le
causa mayor enfriamiento. El mejor termómetro
para saber si el bebe tiene frío son sus manos,
pies e incluso su nariz.
• No lleve al bebe a lugares hacinados, tampoco
donde hay personas con tos.
• Si los padres o encargados están resfriados lo
mejor es que utilicen un tapabocas. |