Estos
tratamientos han conseguido que el 90% de
las parejas que elige alguno de ellos
obtenga buenos resultados. Sin embargo, los
ansiosos padres dejan por el camino
importantes sumas de dinero y realizan un
gran esfuerzo -sobre todo psicológico- que
pone a prueba incluso la unión de la pareja.
Y, aunque parezca mentira, se calcula que
sólo en España 800.000 parejas sufren
problemas de fertilidad.
Ante esta
perspectiva hay un elevado número de
personas que decide someterse a un
tratamiento de reproducción asistida, es
decir, llegar al embarazo a través de la
ayuda de la medicina actual.
Esterilidad e
infertilidad no son lo mismo
Los conceptos
que se manejan a la hora de determinar
problemas de fertilidad o de esterilidad
suelen confundirse. Se denomina esterilidad
a la dificultad que tiene una pareja para
conseguir un embarazo. Esta esterilidad se
puede producir en una pareja que trata de
tener su primer hijo (esterilidad primaria),
pero también en parejas que, después de un
primer embarazo, tienen dificultades para
conseguir un segundo (esterilidad
secundaria). En cualquier caso, la parejas
deben darse un mínimo de tiempo antes de
pensar en que tienen un problema.
La probabilidad
de que una mujer joven quede embarazada es
del 30% en el primer mes de mantener
relaciones sexuales sin ningún tipo de
anticonceptivo. La probabilidad se
incrementa hasta el 63% en los primeros 6
meses y alcanza el 85% en el transcurso de
un año. Es a partir de este momento cuando
la pareja puede pensar que existe alguna
disfunción que les impide el embarazo. En
cuanto al segundo embarazo, los médicos
aconsejan que la pareja lo intente, como
mínimo dos años, y a partir de ese momento
se puede plantear la existencia de algún
problema de esterilidad.
La infertilidad,
por su parte, es la disfunción que permite
la fecundación, pero la gestación no llega a
término. Del mismo modo, la infertilidad
primaria se refiere a las parejas que
intentan su primer embarazo y la secundaria
hace referencia a quienes, después de una
gestación y partos normales, tiene
dificultades para la gestación de un segundo
embarazo.
Cosas de pareja
Los problemas
para concebir un niño deben entenderse como
un problema de la pareja. Tradicionalmente
la mujer ha tenido la "obligatoriedad" y el
"mandato social" de ser madre como único
medio de realizarse como persona, y ante
cualquier problema para la concepción era
ella la responsable. En caso de que nunca
llegara a concebir hijos, la sociedad
tradicional consideraba a la mujer como un
ser incompleto. Sin embargo, la infertilidad
es un problema que afecta por igual a
hombres y mujeres.
Actualmente en
el 40% de los casos de infertilidad el
responsable es el hombre. El varón puede
tener una producción insuficiente de
esperma, o un esperma anormal, alteraciones
en el ámbito testicular, obstrucción de
conductos, patologías de la próstata,
alteraciones en la eyaculación o erección.
Por su parte,
otro 40% de los casos de infertilidad se
debe a problemas en la mujer, como una
menopausia precoz, endometriosis (enfermedad
que afecta a los ovarios), obstrucciones o
lesiones en las Trompas de Falopio,
anomalías uterinas y cervicales o problemas
ovulatorios.
Hay un 20% de
casos de infertilidad que corresponden a
causas mixtas en las que ambos miembros de
la pareja son responsables.
Causas no médicas
Al margen de los
problemas médicos que pueda tener uno o
ambos miembros de la pareja, los cambios en
los hábitos de vida han añadido ciertos
problemas en la concepción de los hijos. El
consumo de alcohol y tabaco, el abuso de
drogas y medicamentos, la obesidad extrema,
la anorexia, o el estrés pueden afectar de
forma negativa a la hora de engendrar.
También el retraso en el momento de buscar
el primer embarazo.
Según los
responsables del IVI (Instituto Valenciano
de Infertilidad), la madurez física y
psíquica de la mujer hace que la edad
perfecta para tener hijos sea entre los 25 y
los 30 años. Sin embargo el retraso en la
búsqueda del primer embarazo hace que muchas
mujeres se lo planteen cerca de los 35 años.
Es a partir de esta edad cuando la
fertilidad femenina comienza a descender. A
partir de los 45 años la posibilidad de un
embarazo natural es mucho más difícil. Otras
causas mucho menos directas, pero que pueden
incidir en la fertilidad masculina (ya que
afectan a la calidad del esperma) son las
que se derivan de la contaminación
medioambiental, las sustancias y aditivos
que contiene Soluciones.
Las soluciones a
los problemas de infertilidad o esterilidad
han provocado que en el 90% de los casos
tratados se consiga un embarazo correcto. Se
ha disminuido considerablemente el riesgo de
embarazos múltiples e incluso se ha
conseguido la selección genética para evitar
enfermedades hereditarias.
Estos resultados
se han conseguido en España a través de los
Tratamientos de Reproducción Asistida:
Ciclos de coito
programado: En este caso la
pareja se somete a un calendario que incide
en los ciclos de ovulación de la mujer.
Inseminación
Artificial: Consiste en depositar
en el útero de la mujer el semen del marido
o del donante anónimo, previamente preparado
en el laboratorio. De este modo, la
fecundación es natural y se produce dentro
del organismo de la mujer.
Fecundación in
vitro (FIV): Esta técnica acoge
bajo su denominación una serie mayor de
procedimientos cuyo denominador común es que
la fecundación se realiza fuera del útero
femenino. A la mujer se le implanta el fruto
de esta fecundación después de su
manipulación en un laboratorio.
La FIV puede ser
una técnica convencional cuando los doctores
extraen un ovocito de la mujer y es
fecundado por el esperma en un laboratorio.
Posteriormente se deposita en el útero
femenino. También es FIV la que se produce a
través de la donación de ovocitos. Las
pacientes cuyos ovocitos no tienen la
calidad suficiente para originar la
gestación pueden acceder a los ovocitos
donados por otras mujeres jóvenes y sanas.
De este modo la fecundación se realiza con
un ovocito donado por una donante anónima
que se fecunda con el semen del futuro
padre. La fecundación se controla también en
laboratorio y posteriormente se transfiere
al útero femenino. Un ovocito es la célula
germinal femenina, es decir el elemento que,
una vez fecundado, provoca el embarazo. Los
ovocitos se encuentran en los ovarios y cada
mujer dispone de una reserva limitada de
ovocitos para toda su vida, aunque se trata
de una gran cantidad, que puede alcanzar los
dos millones de ovocitos. Una mujer en toda
su vida sólo utilizará entre 400 y 500. En
cada ciclo, una serie de ovocitos se
desarrollan y al final del ciclo sólo uno de
ellos madura lo suficiente como para ser
fecundado, mientras que el resto se seca.
En los
procedimientos de estimulación ovárica, lo
que la medicina trata es de provocar que
todos los ovocitos lleguen a su maduración
para contar con más probabilidades de
embarazo.
Una nueva
técnica en FIV es la microinyección
espermática (ICSI). Este método consiste en
introducir un único espermatozoide
seleccionado dentro del óvulo. Esta técnica
está pensada para hombres cuyo esperma es de
baja calidad o baja cantidad.
Gracias a la FIV
también se pueden evitar bebés con
enfermedades genéricas (hemofilia, distrofia
muscular...). Esto se consigue con el
Diagnóstico preimplantatorio que permite,
una vez realizada la fecundación y
analizado, implantar en el útero de la mujer
sólo los embriones sanos.
Coste de los
tratamientos
La Sanidad
Pública española cubre los gastos que se
generen por los tratamientos de reproducción
asistida en la población española. Sin
embargo, las amplias listas de espera
empujan a muchas parejas elegir la opción de
la medicina privada. En general, las
clínicas o grupos médicos consultados sobre
el coste de los tratamientos se muestran
bastante reacios a ofrecer información
detallada sobre este precio. Y, sin embargo,
no es una cuestión baladí. Las cifras que se
manejan en España para la consecución de un
embarazo oscilan entre 360 euros y las 3.000
euros. Pero el precio se incrementa siempre
que se amplíe la frecuencia de la aplicación
o la modificación de la técnica. ¿En cuánto
tiempo llega el ansiado embarazo?
Esta es la
respuesta que se hacen las parejas cuando
acuden a someterse a un tratamiento de
reproducción asistida. Si bien es cierto que
en el 90% de los casos se puede conseguir un
embarazo, el tiempo para lograrlo está en
función del diagnóstico y de la técnica que
se utilice, por lo que no hay un plazo
predeterminado. En la mayor parte de los
casos se intenta varias veces con cada una
de las técnicas escogidas. Cuando una de
ellas falla en varios intentos, se desestima
y se utiliza otra, de tal manera que no se
deje ninguna posibilidad sin utilizar.
Efectos secundarios
La imposibilidad
de tener un hijo por medios naturales
provoca efectos colaterales, que algunas
parejas no consiguen asimilar. Por eso es
importante la ayuda psicológica. Los
tratamientos de reproducción asistida suelen
ser de larga duración y conllevan un cambio
en los hábitos de vida de la pareja. Se
producen tiempos de espera, de
intervenciones médicas que producen, en
muchos casos, estrés. Las sensaciones que
agobian a las parejas que se someten a
tratamientos de fertilidad van desde la
sensación de fracaso, hasta unas ansias
exageradas de embarazo que provocan falsas
expectativas, enojos y frustraciones cuando
no hay resultados en las primeras
intervenciones. De ahí que en muchos centros
de reproducción asistida se complemente el
tratamiento con la asistencia a sesiones con
el psicólogo.
Otro efecto de
estos tratamientos es en algunas mujeres,
aunque no son casos generalizados, una
importante retención de líquidos que produce
una hinchazón. Según la doctora Amparo Ruiz,
del IVI, en la mayor parte de los
tratamientos de inseminación artificial y
reproducción in vitro se somete a la
paciente a una estimulación ovárica. Si la
respuesta es exagerada, efectivamente se
puede producir este tipo de retención.
También algunas pruebas médicas, necesarias
para elaborar un diagnóstico, pueden
provocar molestias en las pacientes,
comparables a dolores menstruales.
Embarazos múltiples
El resultado de
los tratamientos de reproducción asistida
por fecundación in vitro conlleva el temor
de los padres a concebir más de un bebé. No
obstante, hoy se consiguen embarazos simples
de forma mayoritaria. Según el IVI, el 83%
de los embarazos que se consiguen mediante
reproducción asistida en España no son
múltiples. En el 14% de los casos nacieron
dos niños y sólo en el 1% de los embarazos
nacieron trillizos. Esto se debe a que en
España no se implantan, por norma, más de
tres embriones. Estas cifras contrastan con
otros países de nuestro entorno, donde el
control es mucho menor. Así, en el Reino
Unido el 50% de los embarazos por
fecundación in vitro fueron múltiples y en
Estados Unidos el 32% de los embarazos
producidos por FIV obtuvieron gemelos y el
7% trillizos.