En la mayoría de
las ocasiones, el síndrome premenstrual está
indicando que existe un desequilibrio
hormonal, que aún no se conoce bien,
relacionado con las hormonas ováricas. Pero
siempre se ha considerado, injustamente, que
tiene un trasfondo psicológico, consecuencia
de una supuesta personalidad histérica o
neurótica de la mujer.
Casi todas las
mujeres padecen algún síntoma premenstrual:
en un 30% de ellas, estos síntomas son
moderados, y sólo en un 5-10 % de las
mujeres son tan severos que les impide
realizar su actividad diaria normal.
El SPM es más
frecuente en mujeres de edades comprendidas
entre los 30-45 años, aunque puede aparecer
en cualquier época de la vida reproductiva.
Es frecuente que
después de un embarazo o cuando dejas de
tomar la píldora, los síntomas
premenstruales se presenten o se acentúen.
¿Cuáles son los
síntomas más frecuentes?
Ansiedad,
tensión nerviosa, problemas de sueño,
fatiga, estreñimiento o diarrea.
Inestabilidad
emocional, vértigos, propensión a accidentes
e hiperactividad exagerada.
Cambios de
humor, estado depresivo y estrés.
Hinchazón de
manos, piernas y pies, distensión abdominal,
aumento de peso y de volumen.
Dolorimiento y
aumento del volumen de las mamas.
Dolor de cabeza,
asma.
¿Por qué aparece
el síndrome premenstrual?
En realidad no
lo sabemos. Existen muchas teorías para
explicarlo pero ninguna de ellas, por
separado, es satisfactoria. Puede que no
haya una causa única dada la diversidad de
síntomas pero que su aparición está
relacionada con los cambios hormonales que
acontecen tras la ovulación es evidente.
El déficit de
progesterona, el exceso de estrógenos, las
modificaciones en los niveles de los
neurotransmisores y de las endorfinas han
sido implicados en la aparición de este
síndrome.
También es
verdad que el estrés, factores psicológicos
y socioculturales pueden estar implicados en
la aparición y severidad de los síntomas,
pero no debemos de olvidar que el trasfondo
del síndrome premenstrual refleja cambios
hormonales.
Parece que la
herencia puede jugar un papel importante en
la aparición del SPM ya que existe una mayor
frecuencia de este síndrome en las mujeres
de ciertas familias.
Siempre hay que
tener en cuenta la influencia que ejerce la
psique sobre el cuerpo, y el SPM no es una
excepción. Es verdad que la situación
personal de la mujer puede influir en la
aparición o agravamiento de los síntomas
premenstruales. Pero no toda mujer con SPM
tiene problemas psicológicos, ni toda mujer
con problemas psicológicos tiene SPM.
¿Cómo sé que
tengo el síndrome premenstrual?
Por la presencia
de dos o más síntomas característicos, de
intensidad moderada o severa, en los días
previos a la menstruación, y siempre de
aparición tras la ovulación, durante dos o
más ciclos menstruales.
La forma de
confirmarlo es que registres diariamente en
una especie de calendario tus síntomas.
Aunque parezca pesado, anotarlos nos ayudará
en el momento del tratamiento.
Para que el
diagnóstico de SPM sea de certeza, tu médico
se servirá de la historia clínica, de un
buen examen físico y ginecológico. Asimismo,
te indicará que registres tus síntomas en un
diagrama para que pueda valorar su
intensidad así como el periodo del ciclo en
que aparecen. Con todo esto estará en
disposición de diagnosticar si tus síntomas
obedecen o no a un SPM.
¿Cuál es el
tratamiento del síndrome premenstrual?
Debido a la
complejidad de este síndrome tanto en su
origen como en los síntomas, no te debe
extrañar que el médico te diga que están
descritas más de 50 formas de tratarlo. Lo
importante es que cuando te oriente o te
indique los fármacos, lo haga de forma
individualizada.
El ejercicio, el
cambio de dieta, la reducción de bebidas con
cola o cafeína, complementos de vitamina B6,
vitamina E y el aceite de onagra o prímula
pueden ayudarte a combatir el SPM.
Si con las
medidas anteriores no mejoras o no puedes
llevarlas a cabo, te podrá indicar un
tratamiento hormonal con progesterona, con
estrógenos o con anticonceptivos orales.
Cuando tu
problema es de hinchazón generalizada y de
aumento de peso, dolor mamario... el uso de
antiinflamatorios no esteroideos y de
determinados diuréticos, pueden ser
eficaces.
Si la ansiedad,
los cambios de carácter o los estados
depresivos son intensos, la psicoterapia de
apoyo o la indicación de fármacos
ansiolíticos o antidepresivos podrán ser
contemplados.
Recomendaciones
para el paciente:
Registrar en el
diagrama que te ha dado tu médico los
síntomas que padeces. Un buen conocimiento
del SPM te ayudará a controlarlo. El que
sepas lo que tienes te hará sentirte más
segura y motivada para enfrentarte al
problema.
El ejercicio
físico te ayudará a combatir los dolores de
cabeza y la irritabilidad. Asimismo, parece
que tiene un efecto positivo sobre los
síntomas de retención de líquidos.
Los cambios de
hábitos alimenticios: La disminución de las
grasas saturadas y el incrementar las frutas
y verduras pueden ayudar a aliviar los
síntomas, así como el comer pequeñas
cantidades con intervalos más cortos de
tiempo.