Según
explica la doctora Montserrat Espuña,
responsable de la Unidad de Suelo Pélvico
del Instituto de Ginecología y Obstetricia
del Hospital Clínico Universitario de
Barcelona y co-responsable Grupo Español de
Suelo Pelviano de la Sociedad Española de
Ginecología y Obstetricia (SEGO),
"sentirse incontinente es razón suficiente
para rechazar las relaciones sexuales, sin
el factor añadido de sufrir pérdidas durante
el coito. El miedo a desprender olor
desagradable y la sensación de notar humedad
en los genitales hace que las personas se
retraigan en un tema que, ya de por sí, es
tabú".
El 30% de
las mujeres incontinentes que no mantienen
relaciones sexuales, dicen que es por culpa
de su problema de incontinencia urinaria,
una cifra que se incrementa en el caso de
mujeres incontinentes sin pareja, entre las
que el 34% elude tener una relaciones
sexuales precisamente por esta patología."El
principal problema de la incontinencia
urinaria -añade la doctora- es la pérdida de
autoestima debido al efecto negativo que
produce el sentirse incontinente y que
afecta la propia imagen. Uno de los
sentimientos mas comunes en las personas con
baja autoestima es el no considerarse
sexualmente atractivas".
La posibilidad
de desprender un olor corporal que sea
desagradable para la pareja y la dificultad
de tener una imagen corporal "deseable"
provoca que se busquen excusas para no
mantener relaciones.
"En realidad,
una mujer incontinente no puede vestir como
quiera: no podrá llevar ropa ajustada ni de
colores muy claros por temor a las pérdidas
o porque en ocasiones utilizará métodos
paliativos (absorbentes)" , aclara la
doctora.
Sólo el 10% de
las mujeres incontinentes reconoce tener
pérdidas de orina durante el acto sexual (lo
que no quiere decir que esta cifra se ajuste
a la realidad, posiblemente es más
frecuente, pero hay que reconocer que es
difícil hablar de sexo con naturalidad). A
los temores propios de las personas que
padecen incontinencia se une este factor,
justificando aún más ese retraimiento a la
hora de mantener relaciones de pareja.
La incontinencia
puede presentarse a cualquier edad; más del
8% de las mujeres de entre 35 y 50 años
manifiestan tener algún episodio de
incontinencia de forma habitual, porcentaje
que se incrementa hasta el 12% a partir de
los 55. En este sentido, cabe destacar que
la incontinencia de orina que afecta a las
mujeres tiene casi siempre un denominador
común: son mujeres que han tenido hijos, por
lo que se ha debilitado su musculatura
perineal. Los efectos del embarazo y el
parto, sobre la zona pelviana, unido a los
cambios hormonales y el propio
envejecimiento de los tejidos, hace que en
los años alrededor de la menopausia la mujer
manifieste con mayor frecuencia síntomas de
incontinencia de esfuerzo (en la que las
pérdidas de orina están asociadas o
cualquier actividad física o movimiento) o
de vejiga hiperactiva (sensación repentina
de ganas de orinar que obligan a ir al WC de
forma urgente y/o necesidad de ir a orinar
con más frecuencia de lo habitual tanto de
día como de noche).
Actualmente
existen tratamientos que permiten curar o
mejorar los síntomas de incontinencia en la
mayoría de casos y cuando esto no es posible
hay recursos para poder paliar los efectos
de la incontinencia de forma adecuada. "Lo
fundamental -concluye la doctora Espuña- es
que la persona que padece este problema no
lo mantenga oculto, lo consulte con su
médico y éste pueda proporcionarle la
solución adecuada a su caso.