Los hay de dos
tipos: aquéllos que se utilizan junto al
diafragma y las esponjas o los que se
emplean solos. Deben utilizarse antes de
iniciar una relación sexual. Tienen que
aplicarse en el fondo de la vagina y ha de
evitarse el aseo vaginal, el baño o la ducha
jabonosa durante las ocho horas siguientes
al contacto sexual.
La eficacia de estos métodos se sitúa entre
el 95% y el 96%, aunque es relativamente
fácil que se comentan errores durante su
utilización. En cambio, no suelen presentar
efectos secundarios, aparte de ligeras
molestias, como sensación de calor o
irritación de las mucosas.