Tomar la decisión de tener un hijo no es
coser y cantar. Debes seguir unas pautas que
te facilitarán la cruzada para conseguir un
embarazo rápido, sano y seguro:
Lleva una dieta equilibrada En cada comida
deben estar presentes grasas, carbohidratos
y proteínas. Consume un 30% de grasas,
incluyendo ácidos grasos esenciales para
favorecer la formación de las membranas
celulares –los óvulos y los espermatozoides
también son células–. Un 40% de hidratos de
carbono porque son una fuente de energía
fundamental para el funcionamiento celular.
Pero evita los refinados –pan blanco, pasta,
dulces y bollería industrial–, ya que pueden
crear resistencia a la insulina, lo que
produce a su vez, un deterioro de la
fertilidad. E ingiere un 40% de proteínas
animales por su aporte de hierro.
Toma suplementos Evita la
oxidación celular y la formación de
radicales libres tomando 400 mg de vitamina
E al día. El aceite de girasol también es
rico en esta vitamina. Para prevenir
defectos en el tubo neural del feto, como la
espina bífida, toma 400 mg de ácido fólico
diarios. Una ingesta de 600 mg de calcio y
100 mg de hierro al día te ayudarán a luchar
contra las anemias. Y no olvides ingerir de
25 a 50 mg de vitamina C al día por su papel
antioxidante. Lo mejor es que te hagas con
un complejo polivitamínico que los contenga
todos.
Mantente en tu peso
Averigua el peso idóneo a tu estatura en
cualquier báscula de farmacia. Mientras te
mantengas en un índice de masa corporal
entre 20 y 24 todo va bien. Sin embargo,
tanto la obesidad como la delgadez extrema
pueden producir trastornos en la ovulación.
Haz ejercicio moderado
Practicar yoga y tai-chi es muy
recomendable porque, además, te enseñarán a
respirar correctamente. Pero el ejercicio
duro y en exceso está contraindicado ya que
puede llegar a alterar la ovulación. Pasear
30 minutos diarios es suficiente.
Limita el consumo de alcohol
Parece que las bebidas alcohólicas reducen
las posibilidades de concebir. Los alcoholes
de destilería son los más nocivos porque
acaban dañando el hígado –órgano principal
de la síntesis de proteínas–, mientras que
el vino, que contiene taninos antioxidantes,
o la cerveza, rica en vitamina E, serían los
menos perjudiciales.
Deja de fumar El tabaco
afecta a la circulación arterial y esto, a
su vez, altera la vascularización del útero.
La consecuencia: tanto el implante como el
crecimiento del embrión en el útero se hacen
más difíciles. Si no puedes dejarlo reduce
el consumo a tres o cinco cigarrillos, que
es la cantidad de nicotina tolerable por el
cuerpo, según los expertos.
Evita los excitantes Tanto
la cafeína como la teína o los fármacos que
las contienen –orales o de uso tópico– son
excitantes. Estos suben la tensión arterial
y pueden llegar a producir efectos tóxicos
en el embrión una vez implantado.
Mantén una higiene correcta
Es mejor darse una ducha que tomar un baño
para evitar infecciones vaginales. Utiliza
siempre un jabón con pH neutro. Y antes de
ir a por el bebé usa siempre preservativo,
para evitar enfermedades de transmisión
sexual que pueden producir infecciones y, a
la larga, obstrucción de las trompas.
CONSEJOS PARA TU CHICO
Evitar el alcohol y
el tabaco
El alcohol y el tabaco afectan a la
producción y motilidad de los
espermatozoides. Si tú también fumas, ésta
es una oportunidad para que ambos dejéis el
hábito.
Reducir el consumo de hidratos de carbono
refinados El consumo continuado de pan
blanco, pasta, dulces y bollería industrial
pueden crear resistencia a la insulina y,
como consecuencia, producir un deterioro de
su fertilidad.
Practicar sexo de diciembre a marzo
Según un estudio de la Clínica Tambre, las
cifras más bajas de espermatozoides se
registran entre los meses de abril a
septiembre, coincidiendo con el aumento en
las horas de luz. Así, las posibilidades de
concepción aumentan en invierno.
EMPIEZA LA CUENTA ATRÁS
Seis meses antes de
intentar concebir
Debes acudir a tu ginecólogo para superar
una rigurosa revisión que incluya citología,
ecografía y exploración mamaria, para
descartar miomas, quistes ováricos,
infecciones o enfermedades de transmisión
sexual. Además tienes que realizarte una
analítica para ver tus niveles en sangre de
hierro, calcio y defensas. Y, de no estar ya
inmunizada, tendrás que vacunarte ahora de
la rubéola. Esta enfermedad podría ser
peligrosa una vez estés embarazada.
Si estás tomando antibióticos consulta con
tu médico si puedes seguir haciéndolo, ya
que estos fármacos pueden alterar la flora
vaginal. Practica actividades o métodos que
te relajen con el fin de huir del estrés, la
ansiedad y la depresión. El hipotálamo es el
director de orquesta de la fertilidad, manda
al ovario producir hormonas sexuales y puede
verse alterado por alguno de estos
trastornos.
Tres meses antes de lanzarse
Con un nivel de fertilidad normal tardarás
de uno a tres meses en quedarte embarazada.
Si tomas la píldora te costará más porque la
recuperación ovular es más lenta: te llevará
de dos a tres meses volver a ovular con
normalidad. Así que deja de tomarla cuanto
antes. Mantén relaciones sexuales
frecuentes. Lo ideal es que sean de dos a
tres a la semana. Ten en cuenta que tu
periodo de máxima fertilidad se enmarca
entre el octavo y el décimo sexto día del
ciclo. Un truco: cuenta ocho días desde que
empiezas la regla. Ese sería tu primer día
de máxima fertilidad y a partir de aquí suma
ocho días más.
Si no logras el
embarazo
Si llevas más de seis meses intentándolo sin
resultado y tienes más de 35 años acude a un
especialista en reproducción asistida. Si
tienes menos de 35 años, puedes esperar
hasta un año antes de acudir.