Con los avances
de la medicina se ha ido perdiendo la
intimidad y la comodidad para la futura
mamá. Durante muchos siglos la postura por
excelencia había sido en cuclillas, la cual
se cambió por una posición horizontal con la
llegada de la figura del médico.
Desgraciadamente esto no se hizo para
proporcionarle a la mamá una mayor
comodidad, sino única y exclusivamente del
médico.
No son pocos los expertos que consideran que
la postura boca arriba no es la más
adecuada.
Dar la opción a la mujer de dar a luz en
cuclillas, en el agua o como más cómoda se
sienta, va a costar años de adaptación hasta
que toda la comunidad médica esté
unánimemente a favor.
Los médicos que tienen experiencia con los
partos en el agua afirman que los bebés
nacen más serenos, tienen un mejor
desarrollo muscular y un sistema
inmunológico más eficaz.
Una de las cuestiones que más preocupan a
las mujeres que van a dar a luz en el agua
es si tanto la madre como el bebé pueden
adquirir infecciones. Los médicos explican
que antes de sumergirse en la bañera, la
madre se asea a fondo y, al igual que en los
partos en quirófano, recibe un enema de
limpieza, por lo que no existe la
posibilidad de defecación.
Otra gran precaución de higiene es un agua
esterilizada, además las posibles bacterias,
afirman los médicos, se diluyen en la
bañera, disminuyendo la posibilidad de
infección.
Está demostrado que el parto en un medio con
agua caliente, disminuye el dolor, ejerce un
efecto relajante y reduce la compresión de
los tejidos y del abdomen. Además provoca el
reblandecimiento de los tejidos, con lo cual
se evitan desgarros y se favorece la
circulación sanguínea, ayudando a una mejor
oxigenación del bebé.
La dilatación cervical también se ve
facilitada y con ello la expulsión del
recién nacido. El calor relaja los músculos
produciendo una sensación de relax,
bienestar y confort, a la vez que ayuda a
que el útero se contraiga con mayor
eficiencia.
Otro punto a favor del parto en el agua es
que el padre se involucra activamente,
sintiéndose útil y parte del proceso del
nacimiento de su hijo y proporcionando apoyo
y ternura a su mujer.
Es interesante saber que el bebé no es
separado de su madre y que el inicio de la
lactancia es muy rápido, lo cual significa
la oportunidad de transmitirle anticuerpos a
través de la primera leche materna,
estimulando a la vez la contracción del
útero y el cese del sangrado.
La posibilidad de poder adoptar, dentro de
la bañera o piscina, las posiciones más
variadas, instintivas y naturales, como por
ejemplo en cuclillas, facilita la rotación y
el descenso porque el canal del parto
aumenta su diámetro.
Según los médicos el papel principal del
agua es ayudar a la madre durante el proceso
de dilatación, pero también es un factor
sumamente importante en el ámbito
psicológico, dado que se halla en un
ambiente acogedor, íntimo y relajado. La
embarazada elige el tiempo que desea
permanecer en la bañera, pudiendo salir en
el momento del parto si así lo desea; no es
necesario que el bebé nazca en la piscina.
Si surgen complicaciones, como en cualquier
otro parto, se la traslada inmediatamente al
quirófano.
Dar a luz en el agua cuesta dinero, dado que
no está cubierto por la Seguridad Social. El
precio oscila alrededor de 1200 euros, que
cubre la intervención quirúrgica, si fuera
necesaria.