Cada uno de los
miembros de la pareja puede responder al
problema de forma diferente, y ahí pueden
surgir los problemas de comunicación.
Muchos hombres tienden a ocultar su impacto
emocional ante la esterilidad, puesto que en
su mayoría no han sido educados para hablar
de estos temas.
En cuanto a las relaciones sexuales,
lo que antes se hacía por placer llega a
convertirse ahora en una obligación. El sexo
programado puede acabar con el deseo.
La esterilidad masculina es la que
produce mayores problemas psicológicos.
Suele ser más difícil para la mujer aceptar
que se tiene un problema de este tipo,
puesto que la mujer parece estar programada
para tener hijos; sin embargo, los hombres
suelen tener más dificultades a la hora de
aceptar su esterilidad ante
familiares y amigos, pues ésta, aún hoy,
tiene muchas connotaciones erróneas y se
asocia a la poca virilidad.