Esto se lleva a
cabo practicando numerosos túneles con la
cánula, que se introduce en la piel mediante
incisiones de 2 a 10 milímetros. No es
necesario que se realicen en el lugar exacto
de aspiración (esto permite ocultar la
pequeña cicatriz en una zona poco visible).
Al tratarse de una intervención quirúrgica
debe ser realizada en un quirófano equipado.
Se marcan las zonas a tratar con rotulador,
haciendo hincapié en aquellas en las que se
necesite extraer mucha grasa, además de
trazar una pequeña zona limítrofe de 2 ó 3
cm por fuera de la zona central del
tratamiento.
Es importante
hacerlo con la paciente en varias
posiciones, ya que hay que estudiar la grasa
en todas sus posibilidades.
Es muy importante realizar túneles en
distintas direcciones, ya que hará que la
piel se retraiga y que luego se adapte mejor
a la reducción de volumen.
Cuando se ha terminado de aspirar la grasa,
se venda a la paciente siguiendo las líneas
de tensión de la piel. Es muy importante
mantener la tensión verticalmente para
luchar contra los efectos de la gravedad.
La primera valoración se debe hacer a los 3
meses y la definitiva nunca antes de los 6
meses.