La liposucción
es una técnica plástica relativamente
sencilla que permite eliminar los depósitos
de tejido graso que se acumulan en
determinadas áreas del cuerpo. La sencillez
de la intervención ha permitido que la
lleven a cabo médicos no especialistas que
pueden incluso intervenir fuera de
hospitales y quirófanos bajo condiciones
precarias.
La popularidad
que ha alcanzado la liposucción para obtener
el anhelado cuerpo perfecto está llevando a
muchos ciudadanos a ponerse en manos de
médicos que no reúnen ni la formación ni las
condiciones necesarias para llevar a cabo
este tipo de intervención. La liposucción es
una de las operaciones más comunes en
Estados Unidos, donde más de la mitad de la
población sufre problemas de sobrepeso. Sin
embargo, esta operación no supone
estrictamente la reducción de peso del
paciente intervenido, sino que simplemente
se trata de un método para eliminar la grasa
acumulada en la cara, el cuello, el abdomen,
las nalgas o los muslos.
No obstante, la
liposucción puede considerarse una
intervención segura si se realiza bajo
condiciones óptimas, pero que puede
complicarse cuando ésta supera los 3.000 cc
con anestesia local, cuando se efectúa en un
despacho o habitación de hotel o bien cuando
se combina con otro tipo de operación porque
de esta manera se suman los riesgos
potenciales.
La cantidad de
anestesia utilizada en este tipo de
operaciones ha levantado polémica
recientemente. Un informe publicado en la
revista New Journal of Medicine, determina
que la liposucción puede ser nefasta en caso
de aplicarse elevadas dosis de lidocaína.
Esta droga puede convertirse en mortal,
según el estudio, cuando se aplica en altas
dosis en pacientes en los que se extraen
grandes cantidades de grasa. Sin embargo, la
Unión de Médicos y Cirujanos Estéticos
españoles ha desmentido la peligrosidad de
la lidocaína, que a su juicio únicamente
puede resultar mortal cuando se aplican más
de cuatro nanogramos por milímetro, cantidad
que según la asociación nunca se usa en
estas operaciones.
Liposucción ultrasónica
Por otro lado, hoy en día se practica lo que
conocemos como liposucción ultrasónica, que
actúa diluyendo la grasa, facilitando así su
aspiración. Este método permite aspirar,
mediante una cánula que emite ultrasonidos,
una mayor cantidad de grasa en un solo
tiempo operatorio, por lo que la cantidad de
sangre que pierde el paciente es entre un
treinta y un cincuenta por ciento menor que
en el caso de la liposucción tradicional. La
liposucción ultrasónica daña exclusivamente
el tejido graso y respeta al resto de
estructuras cercanas, de manera que la
recuperación tisular es mucho más rápida.
Esta intervención es válida también para
personas de edad avanzada que no pueden
someterse a la liposucción tradicional.
La liposucción
se introdujo a principios de los años 80 y
desde entonces ha experimentado destacables
progresos, como el uso de anestesia local
diluida, en lugar de la hasta entonces
utilizada anestesia general. Se trata de la
denominada Técnica Tumescente de Klein,
basada en hinchar la grasa subcutánea para
facilitar su aspiración. Los hombres suelen
solicitar la liposucción de abdomen, la
blefaroplastia y la rinoplastia, si bien las
preferencias de las mujeres se centran en la
eliminación de grasa de los muslos y nalgas.
Acudir a un buen especialista
Para evitar exponerse a riesgos durante
la intervención es necesario acudir a un
buen especialista en cirugía estética, que
llevará a cabo un detallado estudio del
paciente -médico, anatómico y psicológico-
antes de efectuar la operación y estudiará
las áreas con depósito de grasa que se
tratarán posteriormente. El especialista no
debe olvidar informar al paciente de los
riesgos de la liposucción, del tipo de
anestesia que precisará, así como resolver
sus dudas ante la posibilidad de que los
resultados obtenidos no sean los esperados.
La liposucción
era en sus inicios un método reservado a las
clases altas de la sociedad pero el aumento
de la competencia y la disminución de su
coste, además del incremento adquisitivo de
los ciudadanos en los últimos años, ha
popularizado este tipo de intervención, y se
acude a los centros de estética a corregirse
un defecto como si se tratara de la compra
de un producto más.
En España, la
cirugía estética ha alcanzado
progresivamente un nivel elevado y supera en
la actualidad a países como Estados Unidos o
Brasil. Sus profesionales se preparan
continuamente, asisten a cursos sobre el
tema y a congresos para actualizar con
frecuencia sus conocimientos y aprender las
técnicas más recientes. Sin embargo, en
España la permisividad de la legislación ha
provocado que se estén llevando a cabo este
tipo de intervenciones sin las condiciones
necesarias. En otros países de la Unión
Europea la legislación es mucho más
restrictiva en este sentido con la finalidad
de evitar el intrusismo y los riesgos que
ello conlleva.