A diferencia de
la liposucción tradicional, que trabaja a 2
cms de profundidad, la lipoescultura aspira
la grasa directamente debajo de la piel, lo
que permite un mayor control y un mejor
modelaje de la zona a tratar.
La ventaja que tiene es que la piel se
retrae mucho más y la cicatriz subcutánea
queda mucho mejor.
El riesgo de flaccidez por la incapacidad de
la piel para adaptarse a un nuevo contorno
es mucho menor.