Cuando se trata
de cirugía, no existe la seguridad al 100%.
Es cierto que ponerse en manos de un
profesional experto (un cirujano
especializado en estética); acudir a un buen
centro hospitalario y seguir las
recomendaciones médicas al pie de la letra
contribuye a un resultado satisfactorio,
pero, por pequeño que sea, siempre existe un
margen de riesgo.
El doctor David Cohen, presidente de la
Sociedad Española de Cirugía Estética, la
define como la “operación reina” de la
cirugía estética en la actualidad. Y reina
en todos los sentidos: en cuanto al número
de intervenciones, pues sigue siendo la
técnica más utilizada, y en cuanto a los
“extraordinarios resultados que con ella
pueden obtenerse”. La liposucción no es una
intervención menor, por mucho que algunos
anuncios engañosos quieran hacer creer que
es tan fácil como ir a la peluquería. El
doctor añade: “Es una intervención
quirúrgica en toda regla, no por que sea
extraordinaria su sencillez técnica tiene
menos riesgos y, tal vez, aquí radique su
grandeza. Requiere de un gran entrenamiento
por parte del cirujano que la ejecuta y tal
vez en esta técnica como en ninguna otra de
la cirugía estética los resultados dependen
en gran medida de la habilidad y sentido
artístico del operador”.
Los expertos inciden en que la liposucción,
lipoaspiración o lipoescultura (son todos
sinónimos) siempre deben practicarse en un
quirófano y con un anestesiólogo presente y
controlando al o la paciente de modo
permanente. “Cuando se practica siguiendo y
respetando todo el protocolo que esta
operación exige, los resultados son
maravillosos y hasta hace pocos años (no más
de 20) impensables. Cuando como en cualquier
otra intervención alguien pretende alejarse
de este protocolo, cuanto más lejos se
encuentre de él mayores serán los riesgos a
que se esté sometiendo a ese o esa paciente,
o incluso estos riesgos pueden multiplicarse
de manera exponencial”, apunta el doctor
Cohen.