Los requisitos
para operarse son: en el caso de padecer
miopía, no tener más de 14 dioptrías y con
hipermetropía o astigmatismo no superar las
cinco o seis dioptrías.
Tras la intervención, durante las primeras
horas se ve borroso, los ojos se enrojecen
con facilidad y se produce una sensación de
'arenilla'. Tres días después, las molestias
desaparecen y la visión es correcta. Hay que
tomar precauciones durante las semanas
posteriores: utilizar colirios
antiinflamatorios, gafas protectoras para
hacer deporte y no frotarse los ojos ni
maquillarlos.
Los pacientes con más de 12 dioptrías de
miopía o cinco de hipermetropía son una
minoría que queda privada de la operación
con láser, pero que también pueden
despedirse de las gafas. La solución
consiste en implantar unas lentes
intraoculares por delante del cristalino con
la graduación necesaria, como si se tratara
de unas lentillas permanentes. La
intervención es sencilla y se realiza de
manera ambulatoria, tras aplicar una
anestesia en gotas. Pocos minutos después
comienza la recuperación de la visión.