RAYOS
UV-A
Tienen el nivel de energía mas bajo, pero
son considerados potencialmente dañinos para
el ojo. Broncean la piel y contribuyen
significativamente a la aparición de arrugas
prematuras.
RAYOS UV-B
Es el nivel medio de energía, pero el más
dañino para el cuerpo y los ojos. La larga
exposición a estas radiaciones, generan
cambios degenerativos en la córnea y
ocasionan quemaduras e insolaciones de la
piel.
RAYOS UV-C
Tienen la mayor concentración de energía y
son también muy dañinos. Sin embargo la capa
estratosférica de ozono los absorbe y no
llegan a la tierra.
Al exponerse al sol una persona recibe la
energía de estos tres rayos, muy peligrosos
ya que la exposición prolongada a ellos
puede ser perjudicial para la salud visual.
Están sin duda asociados con la aparición de
cataratas, la degeneración de la mácula, la
córnea y otra enfermedades oculares.
Los lentes deben bloquear al menos el 99%
UV_B y el 60 % de los rayos UV_A para que
cumplan a cabalidad con su función. La
protección ultravioleta se puede encontrar
en tintes o en capas sobre el lente, los
cuales llegan a los mostradores de las
tiendas ópticas con la protección adherida
desde el laboratorio, sobre todo si son
lentes de policarbonato que vienen con
protección antirayaduras y UV por la
naturaleza del material.
Para terminar, sugerencias que pueden ser
muy útiles. Fíjese que sus gafas de sol
actuales cuenten con protección
ultravioleta, sino adquiera unas adecuadas.
Tenga en cuenta que mientras más pequeño sea
el lente, mayor es el riesgo de exposición
del ojo y los párpados. Por eso, entre más
grande el modelo, mejor. Además una gorra
puede ayudarle a reducir a la mitad la
cantidad de sol que llega a los ojos.
Consejos que puede poner en práctica en una
próxima oportunidad.