Meses después
del descubrimiento Roentgen descubrió que
cuando él interponía la mano, los rayos
pasaban a través de su carne pero se
detenían en el hueso. Sus huesos estaban
claramente delineados en el misterioso
brillo de la pantalla.
Con el anuncio de su descubrimiento varios
hospitales empezaron a usar estos rayos para
propósitos médicos. Lo que se descubrió más
tarde es que grandes dosis de estos rayos
pueden ser peligrosos y también son capaces
de provocar diversos transtornos en los
ojos.
Por otro lado, esta la Radioactividad. Esta
se puede definir como la desintegración
espontánea del núcleo de uno o más átomos.
Este fenómeno fue descubierto originalmente
en 1896 por Becquerel y esta limitado casi
por completo a los elementos más pesados de
la Tabla Periódica (del 83 al 103). Más
adelante, en 1898, el radio fue el resultado
internacional de una serie de experimentos
cuidadosamente planeados por Pierre y Marie
Curie.
Los efectos de Radium, Rayos X y neutrones
en los ojos son similares y han sido sujetos
a un estudio extenso. Los efectos son de dos
tipos:
- Normal e inmediato; Este se desarrolla de
1 a 3 semanas después de la radiación.
- Tardía; Este se desarrolla de tres meses
en adelante puede llegar a durar años si se
trata de altas dosis de exposición.
La Hiperemia y el Edema de la conjuntiva y
la córnea tienen lugar así como la
inflamación y vacuolación de la células. Más
tarde puede haber muerte o proliferación de
las células dependiendo de la dosis y
susceptibilidad de las células individuales,
siendo las jóvenes las células más
susceptibles.
Después de una exposición a los rayos x hay
una pequeña reacción inflamatoria activa en
la forma de una infiltración celular, y
quedan algunas cicatrices con degeneración
hialina del tejido conectivo y endarteritis
obliterada de los vasos que proveen el área
afectada. Puede haber edema crónico y
congestión de los tejidos. Los epitelios
corneales y conjuntivales con frecuencia se
secan y demuestran queratinización y
epidermización.
Severas exposiciones producen efectos
marcados. El efecto inmediato puede ser
severo, muchas veces hay necrosis y
ulceración corneal que cura lentamente o que
puede persistir. Las reacciones tardías son
serias y varían desde opacidades corneales,
superficiales, centrales y permanentes,
después de una dosis relativamente grande,
hasta una opacidad completa con
vascularización después de dosis mayores.
Una de las reacciones tardías más severas es
una súbita necrosis extensa de la córnea que
puede aparecer después de un largo rato de
exposición. La característica más
sorprendente de esta reacción es que toda la
zona de radiación, después de meses y hasta
años de normalidad aparente, es afectada
simultáneamente. Se desarrolla una gran área
gangrenosa en el curso de uno o dos días que
produce una úlcera crónica con epífora que
puede no curar en muchos meses.
Aparentemente esta reacción es de origen
nutricional y resulta de una obliteración
progresiva de los vasos del limbo. Una
disolución esparcida como ésta,
generalmente, va acompañada por infección y
panoftalmitis.
Generalmente las reacciones tardías pueden
estar caracterizadas por un ataque de
glaucoma severo e intratable, hemorragia
intraocular masiva e inflamación
intraocular.