Ante todo,
confirmar con el médico que se trata de
migraña y no de otro tipo de cefalea. Éste
decidirá si se debe acudir al neurólogo,
quien determinará si son necesarias pruebas
de TAC o resonancia magnética (RM) para
descartar otras causas de las cefaleas.
No hay que soportar el dolor. Hoy se sabe
que es más fácil controlarlo si se actúa en
sus primeras fases. Sin embargo, no se debe
tomar nada antes de que aparezcan los
síntomas. Esta actitud conduce al abuso de
analgésicos comunes, causa de cefaleas
crónicas.
Procura eligir el tratamiento adecuado. Si
se combinan el tratamiento sintomático y el
preventivo se logra el control de las crisis
en el 85 por ciento de los casos.
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FÁRMACOS
PARA LAS CRISIS
Los antiinflamatorios no esteroides
(aspirina o ibuprofeno) y el
paracetamol son útiles para
episodios poco frecuentes. Se suelen
asociar a menudo a un ansiolítico y
un proquinético/ digestivo (para
náuseas y vómitos).
Los triptanes (sumatriptan,
zolmitriptan, norotriptan) son
vasoconstrictores que imitan la
acción de la serotonina
(neurotransmisor que interviene en
los mensajes de dolor). Controlan
muy bien las crisis y evitan el
dolor.
Si las migrañas son muy frecuentes,
aún quedan tratamientos: los
betabloqueantes, los
calcioantagonistas (que mejoran el
flujo sanguíneo) o los
neuromoduladores (que se emplean en
la epilepsia). |