QUÉ ES.
La Tomografía por Emisión de Positrones (PET
en inglés) permite realizar imágenes que
muestran el metabolismo y funcionamiento de
tejidos y órganos. Se administra de forma
intravenosa un radiofármaco que luego es
detectado en una cámara PET. Como las
células tumorales crecen más deprisa que las
normales, necesitan consumir más 'gasolina'
(glocusa) que el resto. Por eso, se inyecta
un contraste formado por glucosa y un
isótopo emisor de positrones que permite su
localización.
PARA QUÉ SIRVE. Es fundamental en la
detección de la extensión y agresividad de
los tumores. También se aplica en
cardiología, neurología, psiquiatría...
CÓMO HAY QUE PREPARARSE. Hay que
ayunar entre cuatro y seis horas, beber
mucho líquido (no azucarado), no realizar
ejercicio y hablar lo menos posible.
ASÍ SE HACE. Después de firmar su
consentimiento, al paciente se le inyecta el
fármaco, sin dolor ni efectos secundarios.
El enfermo debe permanecer en reposo unos 45
minutos. Después se introduce al paciente en
una cámara PET. Dentro de ella, debe
permanecer inmóvil de 40 a 60 minutos para
el estudio de cuerpo completo, y de 25 a 30
minutos para el de cerebro.
RIESGOS PARA LA SALUD. La radiación
es muy baja. Las únicas contraindicaciones
son el embarazo y la obesidad extrema.
ADEMÁS... Los pacientes emiten
radiación, aunque muy poca, por lo que deben
evitar estar cerca de niños y embarazadas al
menos durante seis horas. Hay que beber
mucho líquido para eliminar la glucosa.