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El dolor de
espalda, como tantos otros, resulta más
fácil de prevenir que de curar, ya que en la
mayoría de los casos se debe a causas
posturales. Acabar con estas dolencias puede
ser tan sencillo como cambiar nuestros malos
hábitos adquiridos por otros más saludables,
de lo contrario éstos acabarán afectando
nuestros músculos.
La población
femenina se ve afectada en mayor medida por
estos dolores, especialmente tras haber
superado la menopausia. Se calcula que una
vez pasada la barrera de los 50, de cada
cuatro personas aquejadas de dolor de
espalda, tres son mujeres.
La zona lumbar y
las cervicales son las zonas más críticas, y
aunque en ocasiones ciertas enfermedades
como la artrosis o la osteoporosis pueden
provocar estos dolores, en la gran mayoría
de los casos serán provocados por el
sedentarismo, el sobrepeso u obesidad,
flexionar inadecuadamente la columna,
levantamientos de peso o esfuerzos
excesivos, o simplemente el estrés, tan
cotidiano en nuestros días. Estos factores o
una combinación de los mismos, son los
responsables directos de muchos dolores de
espalda.
Recomendaciones
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Mantén tu espalda
siempre erguida, tanto de pie como
sentada.
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Al sentarte, evita
cruzar las piernas, es mejor mantenerlas
simétricas, tanto para tu espalda como
para tus caderas.
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No te sientes en el
borde de la silla, ni en taburetes sin
respaldo (al menos durante mucho rato),
la espalda se carga.
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Si pasas muchas horas
sentada a causa de tu trabajo, no
olvides que la silla debe ser cómoda,
además de permitirte apoyar la espalda
por completo, desde los hombros hasta la
pelvis. La altura de la misma también es
importante, los pies deben de llegar
bien al suelo. Y por último, procura
levantarte y hacer una breve pausa cada
hora.
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Cuando escribas a
mano, apoya ambos brazos sobre la mesa,
inclinando ligeramente tu espalda hacia
atrás.
-
Mantén tus hombros
simétricos siempre, ya sea al trabajar,
al escribir o al cargar un objeto, de lo
contrario tu columna se curva afectando
a los discos intervertebrales.
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Si pasas muchas horas
de pie al día, procura cambiar a menudo
de postura.
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Cuando realices
ciertas labores domésticas, como
planchar, apoya uno de tus pies sobre
una banqueta baja. Deberás ir alternando
tus pies.
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Evita en lo posible
levantar objetos pesados.
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Si tienes de coger
algún objeto del suelo, dobla tus
rodillas, nunca tu espalda.
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Cuando veas la
televisión, mírala de frente, no dobles
el cuello.
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Evita tanto los
zapatos planos como los de tacón muy
alto. Es mejor optar por un calzado con
poco tacón, y sobretodo que sea cómodo.
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Lo mejor es dormir de
lado, con las piernas ligeramente
flexionadas. El colchón deberá ser
firme, el somier rígido (de láminas por
ejemplo), y la almohada baja.
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Manténte activa y
realiza habitualmente ejercicios para
reforzar los músculos cervicales,
dorsales y lumbares. Debes saber que el
60% de los dolores de espalda son de
origen muscular, de ahí la importancia
de realizar algo de ejercicio, los
estiramientos también resultarán muy
recomendables.
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