Antiguamente se
creía que el dolor aparecía porque existía
alguna alteración de la estructura de la
columna vertebral, como la escoliosis o la
hernia discal. Eso es un error.
El dolor aparece
por un mecanismo neurológico que implica la
activación de los nervios que transmiten el
dolor y el desencadenamiento de la
contractura muscular y la inflamación. A
veces, también puede conllevar la compresión
de la raíz nerviosa.
Ese mecanismo
puede desencadenarse por una alteración de
la estructura de la columna vertebral, como
la hernia discal o la degeneración
importante de la articulación facetaria,
pero en la mayoría de los casos no se puede
llegar a averiguar la causa inicial que lo
desencadena, y se atribuye a dolor por
contractura o sobrecarga muscular.