Vilafranca del
Penedès es una localidad famosa por sus
bodegas, especialmente la comarca del Alt
Penedès, en la que destaca la cantidad y
calidad de sus cepas. Pero también merece un
elogio la capacidad comercializadora y
exportadora de las empresas que han hecho
posibles sus vinos y cavas, y que han
conseguido que la denominación de origen
Penedés se conozca en todo el mundo. No
debemos dejar de visitar "Bodegas Joan Sardà",
"Bodegas Pinord", "Miguel Torres" o "Segura
Viudas".
La
Fira del Gall
El recuerdo de la Fira del Gall de
Vilafranca del Penedès se pierde en la noche
de la historia. Antiguamente, Vilafranca
había tenido dos ferias de aves, la de Santo
Tomás, el 21 de diciembre, que se sigue
celebrando y otra en el mes de agosto,
cuando se habían acabado las tareas de la
siega y batida de los cereales y como
pórtico de las fiestas de celebración de la
cosecha.
Lo cierto es que
la Fira del Gall fue languideciendo al
comienzo de la década de los años sesenta
del siglo pasado, eclipsada por la
importación de aves venidas de América, de
engorde fácil y de sabor insulso, pero de un
precio mucho más barato. A mediados de los
años ochenta, la Fira del Gall no es más que
unas pocas paradas, confundidas en la
abigarrada oferta del mercado semanal que no
para de crecer. Las razas autóctonas, como
el soberbio Gall del Penedès y el Ànec Mut
del Penedès, casi quedan extinguidas.
Entonces es
cuando el Patronato Municipal de Comercio y
Turismo se hace responsable de la
revitalización de la Fira. La respuesta es
casi inmediata y constante año tras año, la
Fira del Gall no para de crecer en número de
paradas, actividades y visitantes. Pronto se
hizo necesario cambiar la ubicación de la
Fira, que se desplazó a la Rambla de Sant
Francesc, donde actualmente sufre el mismo
mal debido al impresionante incremento de
público.
Hoy en día, la
Fira del Gall es una de las actividades de
más envergadura y, paralelamente con la
Festa Major, la que atrae un más elevado
número de visitantes.
De esta comarca
catalana se tienen referencias históricas
desde el neolítico. En tiempos no tan
remotos la civilización ibérica creó
asentamientos tan importantes como el de
Olérdola, el cual se consolidó y amplió
durante la conquista romana debido a su
posición estratégica, ya que estaba
atravesada por la Vía Augusta. La dominación
árabe fue breve, sin embargo, y a lo largo
de la reconquista cristiana esta tierra se
convirtió en avanzada del Condado de
Barcelona ante las tierras musulmanas. En el
siglo XI destaca la figura de Mir Geribert,
señor de Olérdola, que colonizó la zona, se
rebeló contra los condes y luchó contra los
sarracenos. De esta época nos quedan
numerosos castillos, como el de Subirats, ya
en ruinas.
Un
viaje al medievo
Finalmente nuestro camino terminará en
Montblanc, municipio tarraconense de origen
medieval a orillas del río Francolí. Esta
villa fue fundada en el siglo XI, y con el
tiempo se convirtió en el lugar de reunión
de las Cortes castellano-aragonesas. Su
conjunto medieval fue considerado Conjunto
Histórico-Artístico y sus mansiones y casas
señoriales son verdaderas obras de arte.
Del conjunto
medieval de Montbanc destacan sus murallas,
del siglo XIV y cuidadosamente restauradas,
que sirven de escenario a la representación
de la leyenda de San Jorge en plena Semana
Medieval, que se celebra en abril. Observar
el tramo de muralla situado junto al mercado
central de la población es trasladarse a la
Edad Media. Y es que los muros, las torres y
las almenas aún huelen a mortero, y las
piedras mantienen el polvillo de recién
pulidas. Se trata, éste, del tramo que el
Ayuntamiento ha reconstruido a imagen y
semejanza del estado que presentaba en la
época medieval.