Cualquiera de
los rincones de esta tierra de fuertes
contrastes que es Sudáfrica puede servir
para empezar nuestro pequeño recorrido. Tal
vez la mejor opción sea partir del oeste
buscando siempre el sol. Para ello nada más
apropiado que el Parque Nacional de Western
Cape, una de las reservas pantanosas más
grandes del mundo con 27.600 hectáreas.
Comprende una laguna, un estrecho de lodo,
la marisma salada más grande de Sudáfrica, y
playas rocosas y aisladas, apenas pisadas
por el hombre y donde crecen, naturalmente,
las flores Strandveld, las más bellas del
país. Curiosa es sin duda la isla Marcus, y
no por la salvaje violencia de su paisaje
sino por ser el lugar donde se encuentra la
colonia más grande de pingüinos africanos
del mundo.
Ciudad del Cabo
es una joya engastada en azul y nubes, es la
ciudad que el viajero no debe dejar de
visitar cuando va a Sudáfrica. Sir Francis
Drake lo llamó "el cabo más hermoso en toda
la circunferencia de la Tierra". La montaña
plana llamada Montaña de la Mesa (Table
Mountain), con sus verticales acantilados de
piedra arenisca, es una de las vistas más
famosas del mundo y es un monumento
nacional. Junto con el Jardín Botánico de
Kisternbosch y el resto de la península,
forman el Reino Floral del Cabo, uno de los
seis reinos que existen en el mundo. A pesar
de ser el más pequeño, cubriendo solamente
el 0,04% de la superficie de la tierra, es
el reino más profuso con unas 8.500 especies
de plantas, muchas de las cuales no existen
en ninguna otra parte del mundo.
El complejo
portuario de Victoria y Alfred (Victoria and
Alfred Waterfront), es la atracción
turística numero uno. Las opciones para el
entretenimiento son innumerables: bares,
restaurantes, tiendas de especialidades,
mercados de artesanía y arte, cines, el
acuario fascinante de los Dos Océanos y el
Museo Marítimo, excursiones en barco
alrededor del puerto y paseos en
helicóptero. Obligada es la excursión a la
Isla de Robben, donde Nelson Mandela y otros
que lucharon en contra del apartheid fueron
encarcelados durante muchos años.
Las Rutas de los
Viñedos, la belleza escénica, la
singularidad de su arquitectura y las
asociaciones históricas caracterizan a
Stellenbosch, la segunda ciudad más antigua
del país, con su museo aldeano (Village
Museum) y la calle Dorp adornada con robles
antiguos y muchos edificios cuidadosamente
restaurados. Para recuperar las fuerzas nada
mejor que hacer un alto en el camino en la
ciudad de George, "portal de la Ruta del
Jardín", donde se encuentran varios
balnearios de moda, pequeñas aldeas
costeras, lagos, bosques, montañas y playas.
En definitiva, uno de los paisajes más
bellos del mundo. La ciudad de Knysna, con
su laguna y los dos peñascos que la
custodian conocidos como Las Cabezas,
también es famosa por sus artesanías hechas
en madera del árbol oloroso y amarillo.
En la región de
Eastern Cape lo que más llama la atención es
la diversidad escénica que va desde las
enormes granjas de ovejas y de animales
salvajes en el Gran Karoo (Great Karoo)
hasta los bosques perennes como el Parque
Nacional de Tsitsikamma (Tsitsikamma
National Park), uno de los parques más
populares de Sudáfrica. Está ubicado en la
Ruta del Jardín y es la primera reserva
marina del país, aunque también incluye
bosques y costa. Es muy conocido por su
sendero para caminatas llamado Otter Hiking
Trail que comienza en el campamento del río
Storms y finaliza en el estuario del río
Groot en Nature's Valley.
Port Elizabeth,
la ciudad amistosa, donde los primeros
colonizadores fueron introducidos a sus
nuevas tierras en 1820, alardea de ser la
ciudad más soleada que cualquier otra de la
costa del país. El Complejo de Museos
incorpora un acuario que ofrece espectáculos
de delfines, un parque de víboras, un
invernadero y un museo que abarca la
historia cultural y natural de la zona. Muy
cerca de allí se encuentra el Parque
Nacional Elefante Addo, una reserva natural
de vegetación densa, hábitat de 200
elefantes pertenecientes a esta especie así
como de rinocerontes, búfalos del cabo,
antílopes, unas 185 especies de aves y el
insólito escarabajo de estiércol, que es
incapaz de volar.
Entre las playas
arenosas y los elevados picos de la
Cordillera del Drankensberg (para los zulúes
"la barrera de lanzas") se pueden encontrar
colinas onduladas y tierras fértiles. La
Reserva Natural del Castillo del Gigante (Giant's
Castle Nature Reserve) es conocida por el
gran numero de pinturas rupestres hechas por
el pueblo San. Hace mucho tiempo esta zona
fue testigo de batallas violentas entre los
ingleses, los boers y los zulúes.
Parques Naturales
Pero sin duda uno de los lugares más bellos
de Sudáfrica es el Parque Nacional Kruger
uno de los más antiguos del mundo y también
uno de los más grandes. No hay que olvidar
mantener los ojos bien abiertos para poder
ver uno de los "cinco grandes": leones,
elefantes, búfalos, rinocerontes o
leopardos. Pero las alegrías de la vida
también vienen en tamaños más pequeños,
tales como las mangostas, los tímidos
diukers y los bushbabies, siempre listos
para aparecer súbitamente, sin mencionar la
riqueza de las aves que despliegan sus
propios colores y música.
En la zona norte
de este parque se encuentra la poca poblada
Provincia del Norte, donde se puede hallar
especímenes maravillosos del árbol boabab,
cuya forma extraña hizo nacer la antigua
creencia que "el árbol había sido plantado
al revés". Las inmensas extensiones de
espacio y silencio; el horizonte sin fin del
Desierto del Gran Karoo (Great Karoo) y el
semidesierto del Kalahari nos presentan
algunas de las realidades más duras del
norte de Sudáfrica: la sequía y la aridez.
Aquí todavía es posible encontrar algunos
grupos aislados supervivientes del pueblo
San.
Cuando de
diamantes se trata, lo más adecuado es ir a
Kimberley, ciudad que alardea de poseer el
hoyo más grande del mundo hecho por el
hombre, El Gran Hoyo (Big Hole), de donde
más de 25 millones de toneladas de tierra
fueron extraídas hasta el comienzo de la
Primera Guerra Mundial.
El Parque
Nacional Kalahari Gemsbok, con sus
espectaculares dunas rojizas, es uno de los
tesoros naturales de la provincia. Se
encuentra en la parte más remota del
noroeste de Sudáfrica y es una de las áreas
protegidas más extensas del continente
africano. Tiene una extensión de 953.000 ha
y limita con el Parque Nacional Gemsbok de
Botswana. También goza de los beneficios del
concepto de "Parque de Paz", que permite a
los animales cruzar fronteras libremente. El
parque Gemsbok es el hábitat del antílope
del mismo nombre, pero también es uno de los
últimos lugares donde se conservan aves de
rapiña como buitres y águilas, y donde es
posible observar al halcón de cuello rojo y
al bateleur.
El Parque
Nacional Richtersveld es ideal para los
entusiastas de la vida al aire libre que
desean dejar todo atrás: ésta es la única
zona montañosa en el desierto y tiene unos
paisajes desolados, áridos y de una belleza
extraordinaria. La flora del lugar es
abundante en plantas suculentas como las "Halfmens"
(trompa de elefante), con su corona que
siempre apunta al norte, y una variedad de
flores del desierto. La tierra del parque es
propiedad de la tribu Nama, descendientes de
los Khoikhoi que continúan viviendo de sus
actividades pastoriles en el área.
Nuestro pequeño
viaje termina en la provincia del noroeste,
conocida por ser la tierra de los Tswana,
famosos por su danza de la lluvia, sus
leyendas y ceremonias llevadas a cabo por
curanderos. Se encuentra aquí la Reserva de
Animales de Madikwe (Madikwe Game Reserve),
la segunda más grande en Sudáfrica, y el
Parque Nacional de Pilanesberg (Pilanesberg
National Park) el quinto más grande del
país. También se puede visitar en esta
región el fabuloso Palacio de la Ciudad
Perdida (Palace of the Lost City).