Desde que los
primeros fieles comenzaron a llegar a
Santiago a mediados del siglo IX, la Ruta
Jacobea ha sido sinónimo de intercambio,
diversidad y encuentro. Las noticias del
hallazgo del cuerpo del Apóstol en el año
813 se difundieron probablemente siguiendo
el cauce natural que proporcionaba la costa.
Así surgió el camino primitivo a Santiago,
conocido como Camino del Norte o de la
Costa. A partir del siglo X comenzó a perder
afluencia en pro del Camino Francés, que hoy
concentra al 90 % de los peregrinos. La
dureza de la ruta costera, junto al apoyo de
los reyes cristianos a los caminos
interiores relegó al Camino de la Costa en
los siglos siguientes, por lo que la
documentación conservada de este trayecto es
escasa. Y eso que figuras tan destacadas
como San Francisco de Asís escogieron este
camino en 1214.
Afortunadamente,
el esfuerzo de asociaciones e instituciones
culturales, políticas y religiosas ha
permitido la recuperación y señalización de
este itinerario. Así, hoy surge el Camino de
la Costa como una excelente alternativa para
quien ya conozca el Camino Francés o no
aguante el calor del verano de Castilla. La
gran variedad de parajes naturales -verdes
bosques, agrestes acantilados, hermosas
playas- por los que discurre esta ruta que
está jalonada con lugares y monumentos de
indudable valor patrimonial, es un reclamo
más que atractivo.
Dónde
alojarse
Aunque desde 1994 el Camino del Norte está
señalizado en todos sus tramos, no dispone
de refugios para peregrinos por todo el
recorrido, por lo que hay que recurrir a
pensiones, albergues o campings. Para
acogerse a la hospitalidad de los refugios
es esencial presentar la credencial de
peregrino, que puede conseguirse mediante un
encuentro personal con representantes de
asociaciones, cofradías, refugios,
arzobispados u otros puntos -como la
Universidad de Navarra- en os que ha
delegado el Arzobispado de Santiago.
Conviene
recordar que es necesario sellar la
credencial una o dos veces al día en
iglesias, asilos, hoteles... Y otros lugares
por los que se ase, dejando constancia de la
fecha, para demostrar que efectivamente se
está realizando la peregrinación, a pie, en
bicicleta o a caballo. Y, si no fuera
posible obtenerla, puede utilizarse un
diario de ruta en el que colocar los sellos,
sin olvidar consignar las fechas. En todo
caso, las asociaciones de amigos del Camino
de Santiago pueden ayudarnos a preparar el
viaje y a conocer los albergues que hay
disponibles en el momento de iniciar el
viaje.
Un
camino con doce siglos de historia
El Camino del Norte, que acogió las primeras
peregrinaciones a partir del año 840, fue
olvidado durante siglos a favor del Camino
Francés. Hoy ha recuperado su pasado y
transcurre, bien identificado, por cuatro
comunidades autónomas.
-
País Vasco
Empezando por Irún, puerta de entrada de
aquellos peregrinos que llegaban del
centro y del norte de Europa, la ruta
pasa por San Sebastián, Gernika y
Bilbao.
-
Cantabria
Siguiendo por Castro Urdiales -la
Flavióbriga de los romanos-, el camino
se extiende por Laredo, Santander,
Santillana del Mar y San Vicente de la
Barquera, que conserva la Puerta del
Perdón y varios hospitales de apoyo al
peregrino.
-
Asturias
El tamo asturiano discurre, entre otras
localidades, por Ribadesella, Avilés
-puerto medieval más activo del
Cantábrico, al que llegaban muchos
peregrinos desde Francia e Inglaterra-,
Luarca y La Caridad, hasta la frontera
con Galicia.
-
Galicia
En el siglo XVI, el Hospital de A Nosa
Señora da Ponte, en Ribadeo, era el
primer hospital gallego de la ruta que
acogía a los caminantes. Proseguían
hasta Villalba y desde ahí se dirigían
hasta Mondoñedo. Y, después de algunas
etapas más, la tan deseada culminación
del viaje: el Pórtico de la Gloria, en
Santiago de Compostela.
Para
ampliar información
Web Oficial del Xacobeo
Federación de Asociaciones de Amigos del
Camino de Santiago