La capital del
bajo Eume es un conjunto que destaca por sus
calles angostas, sus pequeñas y acogedoras
plazas y por sus casonas acristaladas
asentadas sobre soportales, que protegen de
la lluvia invernal y del sol veraniego a los
caminantes que circulan por sus calles.
Desde Cabañas,
al otro lado del estuario, la villa destaca
como una sinfonía de blancos y grises, con
los barcos de pesca sirviéndoles de
guardianes marinos, lo que contrasta con el
verde de las laderas que trepan hacia el
Monte Breamo. Los pintorescos paisajes del
río Eume ofrecen bellas estampas naturales.
Al ascender por
el valle, se encuentran las Fragas do Eume,
uno de los bosques atlánticos más
importantes de Europa. Cerca de su
desembocadura, las laderas son suavemente
inclinadas, y van adquiriendo más y más
verticalidad hasta convertir el sector en un
cañón estrecho, dominado por la humedad y el
verde intenso de las plantas.
Entre los
lugares naturales más atractivos de
Pontedeume destacan las frondosas riberas
del río, un camino que recorre la orilla
izquierda, donde los pescadores tienen su
refugio, hasta el puente por el que cruza el
río y se sube al monasterio de Caaveiro, en
el municipio de A Capela.
Desde el punto
de vista monumental, la blanca villa
constituye el primer foco de atracción, con
su torre, iglesias y antiguos palacios y la
bella torre de los Ulloa, del siglo XII, con
un escudo de la villa y de los Andrade. Dos
iglesias románicas destacan en el municipio:
la de San Miguel de Breamo, ubicada en el
monte que se alza a espaldas de la villa, y
la de San Martín de Andrade.
Dominando todo
el valle de Pontedeume se alza el castillo
de Andrade, emplazado sobre el otero de
Leboreiro. El monumento más destacado de la
villa es la Torre del Palacio de los
Andrade, único vestigio que queda del
antiguo palacio, construido en la segunda
mitad del siglo XIV.
Junto a la
hermosa villa medieval de Pontedeume podemos
visitar destacados monumentos, como la
iglesia-parroquia de Santiago, de exterior
neoclásico, y capilla ojival. La iglesia de
Santiago comenzó a construirse en el siglo
XVI; a esta época pertenece la capilla
mayor, de estilo gótico tardío. El resto, de
estilo neoclásico, luce una vistosa fachada
adornada con pilastras y dos altas y
robustas columnas que sostienen un llamativo
cornisamiento.
Otra hermosa
estampa ofrecen los vestigios que se
conservan del puente que da nombre al
municipio. Éste fue el viaducto más
importante de Galicia y el más largo de
España hasta la época moderna. Mandado
construir por Fernán Pérez de Andrade en
1380, salvaba el estuario del Eume con una
longitud de ochocientos metros. Tenía 79
arcos con sus tajamares y los
correspondientes asientos en los salientes
superiores. Entre los arcos segundo y
tercero estaban el oso y el jabalí de
piedra, emblema de los Andrade, que fueron
llevados a la Casa Consistorial cuando se
desplomó parte del puente. No hace muchos
años volvieron a colocarse en los jardines
de entrada. Por otra parte, estas tierras
son ricas en cruceiros y en otros muchos y
variados detalles de interés. Recorriéndolas
desde el sur y, especialmente por el
interior, es posible admirar diversidad de
cruces de piedra, antiguas y modernas.
Para conocer la
ciudad medieval de Pontedeume lo mejor es
perderse por sus calles. La villa tiene un
conjunto histórico-medieval bien conservado,
con estrechas callejuelas, edificios de
amplias balconadas y bonitas plazas. La
ciudad disfruta de un hermoso paseo
marítimo, con la continua distracción de la
ría, salpicada de embarcaciones pesqueras y
recreativas. La magnifica playa de la
Magdalena, aunque pertenece a Cabanas, forma
parte inseparable del paisaje del municipio.