En Perú,
dominando el río Urubamba, al nordeste de
Cuzco, la antigua capital del Imperio de los
Incas, se eleva Machu Picchu. El historiador
Federico Kaufman afirma que este lugar fue
habitado por los incas desde finales del
siglo XV hasta mediados del siglo XVI.
Visitar Machu Picchu es un viaje al pasado.
Un lugar que no fue descubierto por los
colonizadores españoles, a pesar de
permanecer durante tres siglos en este país,
ni tampoco por los propios peruanos, hasta
pasado casi un siglo.
No se saben con
certeza las causas o la finalidad de este
levantamiento inca, que se encuentra a más
de 2.700 metros de altura, ni tampoco cómo
se las arreglaron los quechuas para el
transporte de los grandes bloques que se
emplearon para su construcción, todo lo
relacionado con este lugar está rodeado de
un halo misterioso. Algunos apuntan a que
esta magna construcción se debió a la
necesidad de contar con una gran fortaleza
oculta que les permitiese enfrentarse con
los españoles. Lo cierto es que todo el
complejo que forma Machu Picchu con sus
templos, nichos, viviendas, observatorio
solar, grandes escalinatas o extensas
explanadas constituye un lugar majestuoso,
impresionante y realizado con una gran
habilidad constructiva y una hermosa
artesanía que sigue desafiando al tiempo
desde las alturas.
El turista que
decide emprender el recorrido hacia Machu
Picchu debe conocer que existen dos opciones
para poder llegar allí. La primera de ellas
es a través del tren local que conduce
lentamente desde Cuzco, a las faldas de
Machu Picchu (Aguas Calientes). En este
trayecto, cuyo punto de arranque es la
estación de San Pedro, el viajero durante
varias horas y un recorrido de 112
kilómetros hasta su punto final, puede
conocer gente, historias acerca del lugar y
de sus orígenes.
La segunda
manera de ir es recorriendo a pie a través
del Valle de Urubamba, la distancia que
separa Cuzco del grandioso recinto Inca.
Para realizar el viaje así es necesario
bastante tiempo, aunque sin duda constituye
una experiencia maravillosa.
En el tren
viajan muchos excursionistas cargados con
sus mochilas y tiendas de campaña, que
recorren en el tren el camino hasta llegar
al famoso kilómetro 88, punto de partida
para el Camino del Inca, y desde allí
deciden emprender el viaje que puede
llevarles varios días caminando atravesando
bosques espesos, precipicios inimaginables,
o puentes con muchos siglos de antigüedad y
disfrutando de las noches estrelladas cerca
de las ruinas.
El tren no llega
hasta el final, sino a la estación de Puente
Ruinas que es la última parada. A partir de
aquí un microbús recorriendo un camino
zigzagueante llevará a los turistas hasta el
pie de las ruinas.
Clima
y vegetación
El clima de la
zona es el típico de las áreas subtropicales
con mucha humedad y temperaturas que rondan
los 13º durante el día. Desde noviembre
hasta marzo es la época de las fuertes
lluvias que dejan paso a un tiempo de sequía
desde abril hasta octubre en el cual las
temperaturas suben. La flora y la fauna del
lugar es muy abundante y variada. Existe una
histórica reserva donde se encuentran las
plantas típicas de la zona de Machu Picchu
como son los alisos, las plaonayes, o las
quientas.
Cuando el
turista llega a Machu Picchu encuentra un
hotel donde hospedarse para poder visitar el
tiempo que se desee todo el increíble lugar.
En el paso por las ruinas hay que visitar la
ciudad de Aguas Calientes, a 600 metros de
la ciudadela.
Todo un lugar,
Machu Picchu, rodeado de historia, cultura,
misterio y enigmas sin resolver, legado de
una cultura desaparecida, que sin duda,
constituye un destino mágico y recomendable
para todo aquel amante de los paraísos
perdidos.