La Alcarria
abarca gran parte de la provincia de
Guadalajara. Se trata de una ciudad modesta,
cuya voz árabe significa "río de piedras",
que sirve, sobre todo, de punto de partida
de las más variadas rutas turísticas, como
la del Arcipreste de Hita, la del libro de
Camilo José Cela, la de los castillos, la de
los monasterios...
Todas y cada una
de estas rutas tienen su atractivo y sus
razones turísticas, históricas o
patrimoniales, que van desde conocer los
lugares que regentó Juan Ruiz hasta revivir
el famoso viaje que don Camilo realizó
durante once días en 1946. Ya sea a pie o en
coche, las rutas aparecen flanqueadas por
bosques de hayas y de sabinas y se extienden
sobre los valles de Badiel y Tajuña.
Las actividades
más comunes y apropiadas a realizar por el
viajero en la Alcarria son el senderismo y
el ciclismo de montaña. La geografía del
terreno y la belleza del paisaje natural
invita al paseo en contacto con la
naturaleza.
Las ruinas de
los castillos, situadas en las orillas del
río Henares, suponen uno de sus mayores
atractivos de entre los muchos alicientes de
la comarca. Construidos por los musulmanes y
consolidados por los cristianos, son de
obligada visita los hermosos castillos de
Jadraque, Pioz, Atienza, Molina y el Parador
Nacional de Sigüenza, frente a otros restos
peor conservados como las torres de Alcorlo,
la Yunta, Torresaviñón o Cobeta.
Guadalajara
pertenece en su arquitectura al románico,
una época medieval de la que conserva su
sabor añejo. Ejemplos de admiración
universal son la Catedral de Sigüenza (donde
se encuentra el monumento al doncel de
Sigüenza) o el templo de Santa Coloma.
Museo
del Viaje a la Alcarria
Resulta interesante en Torija el castillo
del siglo XV, en cuyo interior se encuentra
el museo del Viaje a la Alcarria de Cela en
la Torre del Homenaje. En esta población
también resulta de sumo interés la iglesia
de Nuestra Señora de la Asunción. Por su
parte, es de obligado paso en Brihuega la
iglesia de Santa María, el castillo de Peña
Bermeja, el Arco de Cozagón y la Real
Fábrica de Paños.
Si se visita
Cifuentes no puede pasarse por alto la
fortaleza militar del siglo XIV y la Plaza
Mayor. Asimismo resulta interesante en
Trillo, conocer el Pozo y los baños
termales, y en Pastrana plazas como la de
los Cuatro Caños y la de la Hora. No podemos
conocer Pastrana del todo sin visitar
conventos como el de San Francisco y el del
Carmen y lugares de relevancia histórica
como el Palacio Ducal o la casa de Leandro
Fernández de Moratín.
La Alcarria
también destaca por sus monasterios. De
ellos observamos en buen estado de
conservación los de Buenafuente del Sistal,
el Valfermoso de las Monjas y Sopetrán,
frente a los monasterios en ruinas de
Monsalud, Tendilla, La Salceda, Bonaval,
Lupiana, Ovila y Villaviciosa.
Las numerosas
fiestas de la comarca invitan al forastero a
conocer y a vivir las costumbres más
arraigadas de un pueblo heredero de gran
cantidad de leyendas y mitos populares. En
Galve de Sorbe son muy famosas las danzas a
la Virgen del Pinar, que practican el tercer
viernes y sábado del mes de agosto, con
motivo de las fiestas patronales. Los
bailadores se pasan las dos jornadas
danzando por las calles, ante los
forasteros, para recoger dinero para hacer
una merienda.
La Botarga es el
elemento ancestral que centra las fiestas de
muchos pueblos de la Ruta del Arcipreste en
la provincia de Guadalajara. En la
celebración, que suele ser en honor de San
Sebastián (18 de enero), la Virgen de la Paz
(24 de enero) la Candelaria (2 de febrero),
San Blas (3 de febrero) o Santa Agueda (5 de
febrero), el Botarga va delante de la imagen
en la procesión que recorre el pueblo.
La Loa de la
Virgen de la Hoz se celebra en Molina de
Aragón. Es en el domingo de Pentecostés y
comienza con un «rosario» en marcha, por la
carretera que viene desde Molina. Se celebra
una misa al aire libre bajo el enorme
roquedal, junto a la Hospedería, y después
la "Loa", especie de auto sacramental
tradicional mezclado con ritos ancestrales
populares.
En Utande el día
22 de junio se celebra la fiesta de San
Acacio de Utande por las calles del pueblo.
Son fiestas y danzas montadas tras la
reconquista de la zona, en los siglos XII o
XIII. Las fiestas de la Octava del Corpus
son famosas en Valverde de los Arroyos y se
celebran el domingo siguiente a la octava de
la festividad del Señor. Esta es la fiesta
que centra todo el folclore, variado y
peculiar, que posee este enclave de nuestra
sierra.
En Hita, desde
hace más de treinta años, aparece
puntualmente el festival medieval. El primer
sábado del mes de julio, las calles del
pueblo se llenan de gentes que reviven por
unas horas el mundo que crearon las tres
razas en las calles de la villa: cristianos,
judíos y musulmanes, con sus ritos, cultura
y sus costumbres, sus cantos e
idiosincrasia.
Por último, en
Atienza, es muy popular la Caballada. Se
trata de la fiesta anual de una cofradía, la
de arrieros o recueros de Atienza, bajo la
advocación de San Julián y la Santísima
Trinidad. Tiene sus orígenes en los antiguos
gremios medievales formados para la defensa
de los intereses de un oficio, como era en
este caso la de los arrieros o
transportistas de mercancías en mulas.