La ciudad de Ibi
se haya situada a los pies del monte
Teixereta, entre los cerros de Santa Lucía y
San Miguel, coronados por sendas ermitas.
Pertenece a la comarca alicantina de
l'Alcoià y es cabeza de partido judicial.
Enclavado en la comarca natural de la Hoya
de Castalla está limitada al norte por la
Sierra de Onil y Biscoy; al Sur por la
Sierra del Maigmó; al Este por la Sierra del
Cuartel y Peñarroya y al Oeste por la Sierra
de la Algueña y del Reconco. La población
actual de Ibi es de 21.194 habitantes y se
caracteriza, principalmente, por el
estrechamiento de la base y la cúspide. El
actual emplazamiento de Ibi ya fue sede de
una pequeña civilización ibérica,
posiblemente de ahí la palabra Ibi, que
correspondería a un vocablo ibérico que
significa "zona o lugar entre ríos", hoy los
cauces secos de los ríos Les Caixes y la
Rambla Gavarnera.
Es conocida como
la ciudad del juguete, aunque también
destaca en la producción heladera. Ibi
estuvo compuesta por varias aldeas en
tiempos de la conquista cristiana de la
Península. Merced a los pactos contraídos
con Jaime I, Zeid Abu Zeit, antiguo rey
almohade de Valencia y aliado del monarca
aragonés, tomó posesión de este territorio,
que fue cedido posteriormente a su yerno
Eiximén Pérez d'Arenós. Por medio de un
canje pasaron a manos del rey Jaime I.
Durante el siglo XIV perteneció a los
señores feudales de Cocentaina, Planes y
otros, incluso a los mismos monarcas
nuevamente, siendo el último de sus
propietarios Mosén Francisco Pertussa, quien
lo vendió a la vecina localidad de Xixona.
En el año 1578
fue declarada Universidad por Felipe II y,
unos años más tarde, en 1629, obtuvo la
emancipación definitiva al concedérsele la
condición de Villa Real. En el transcurso de
la Guerra de Sucesión, los pueblos de la
Hoya de Castalla, manifestaron su fidelidad
al futuro Rey Felipe V, lo que le valió a
Ibi los títulos de Noble, Fiel y Leal.
Además se le da el privilegio para que pueda
añadir al escudo alguna señal de fidelidad;
se colocó el perro.
Hasta el siglo
XIX la principal fuente de ingresos había
sido la agricultura, a la que se unió la
industria de tipo artesanal como hilados y
el comercio del hielo. De esta última
actividad derivaría la industria heladera,
que tuvo un rápido crecimiento, por toda la
geografía nacional y gran parte del
extranjero, a partir de finales del siglo
XIX. El notable auge económico experimentado
por esta bella localidad alicantina ha
favorecido el crecimiento de una ciudad
nueva, moderna, atractiva y con un
floreciente comercio que denota una elevada
renta per cápita. Conserva un núcleo
histórico de singular belleza en el que se
encuentra la mayor parte de su riqueza
monumental y patrimonial. Éste está
presidido por el monumento emblemático de la
ermita de Santa Lucía, punto de partida del
recorrido.
Desde aquí y
bajando las empinadas calles de 'les
costeretes' llegamos a la 'plaça de
l'Esglesia' con el edificio parroquial de la
'Transfiguración del Señor', construcción de
mayor relevancia en el municipio junto con
la ermita de San Vicente. En esta misma zona
se encuentra el antiguo Ayuntamiento que
alberga el Archivo Histórico Municipal y en
sus inmediaciones las mansiones de la 'Casa
Gran', la de los'Pérez de Ibi y Barones de
Purroy', así como la de los 'Pérez
Caballero' de los siglos XVII y XVIII.
Existe en el pueblo un monumento único en
todo el país en honor de los Reyes Magos y
un magnífico museo del juguete del que
después hablaremos. En la ermita de San
Vicente se pueden contemplar dos frescos
originales del siglo XVI y un bello retablo
de madera tallada y policromada de la misma
época que la iglesia.
En la Plaça
L'Esglesia se halla la escultura del maestro
Ferrero en honor de su patrona, la Virgen de
los Desamparados. En esta plaza se haya una
pieza solariega y señorial de principios del
siglo XVII y que alberga el Museo del
Juguete. Éste se inauguró en diciembre de
1990 y expone una colección en torno a los
600 juguetes antiguos. A pocos metros de
esta plaza se encuentra el Archivo
Municipal, enclavado en un edificio que en
su día fue una Lonja del siglo XVII. Dejamos
el núcleo antiguo para buscar la 'Plaça Dels
Geladors', el 'Monumento al Helado
Artesano', obra del escultor gallego Magín
Picallo, tallado y erigido de granito, en
febrero de 1991, en honor a la profesión y a
los pioneros del helado artesano. Esta villa
juguetera cuenta con el único monumento del
país dedicado a los Reyes Magos, sito en la
plaza del mismo nombre.
Flora
y fauna
En la zona conocida como el 'Menetjador'
hay núcleos del primitivo bosque
mediterráneo (encinas y alcornocales)
bastante disperso y degradado. En las zonas
altas predominan el pino carrasco y
piñonero, así como algunas asociaciones de
carrascas y un soto bosque con predominio de
romerales, brezales y tomillares. El
matorral de la zona es bajo, pobre y
rectilíneo.
Gastronomía
Su gastronomía es la tradicional de
todos los pueblos del entorno en la que
destaca sin duda la tradicional 'olleta',
plato más característico. Los platos típicos
son: 'giraboix', 'llegum', arroz con conejo
y 'coca amb oli'. En la repostería, 'coca de
flare', 'pastissos de boniato' y coca de
almendra, todo ello regado con vinos de la
comarca.