Los barrancos de
Río Colorado se han visto sometidos desde el
comienzo de los tiempos a la acción
implacable del agua y el viento, que de
forma caprichosa han configurado un paisaje
espectacular de grandes cañones de paredes
escalonadas.
La fauna del
lugar está dominada por águilas, halcones,
serpientes, ratas, ardillas y gatos, entre
otros animales. Además, las tormentas de
verano provocan cascadas entre las rojizas
laderas de los cañones que cubren de agua la
base del Cañón y propician la vida de
extraños anfibios y otras criaturas
acuáticas.
La
contaminación
El Cañón del
Colorado se ha convertido en un importante
centro turístico y, al mismo tiempo, en un
importante enclave para empresas que por su
gran tamaño no pueden instalarse cerca de
las ciudades. Esto ha hecho aumentar
considerablemente la contaminación en este
paraje que hasta hace unos años podía
considerarse virgen.
Para conservar
esta maravilla de la naturaleza, el gobierno
de EEUU decidió comenzar un programa contra
de la contaminación en la zona. Uno de los
mayores logros de este plan fue la
reducción, en 1991, de las emisiones de gas
que provocaba una enorme central eléctrica
instalada en la zona. Después de dos décadas
de disputas y negociaciones, los dueños de
una gigantesca central eléctrica de carbón
de Arizona llegaron a un acuerdo con grupos
ecologistas sobre un plan destinado a
reducir la contaminación en el Gran Cañón
del Colorado. Y es que la polución había
llegado a tal punto que con frecuencia,
sobre todo en invierno, los visitantes que
estaban en uno de los bordes de la joya
natural del Oeste norteamericano, en el
estado de Arizona, apenas podían ver la otra
ladera. Gracias a este plan, los dueños de
la gigantesca planta gastaron unos 430
millones de dólares en equipar la central
con sistemas que evitaran la contaminación,
con lo que se logró reducir en un 90 por
ciento de las emisiones de dióxido
sulfúrico.
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El Gran Cañón
del Colorado es una joya que ha sido tallada
a lo largo de muchos millones de años. Por
ello, no es de extrañar que el gobierno
norteamericano se esmere al máximo en su
mantenimiento. Y tampoco es de extrañar que
año tras años miles de visitantes acudan a
ver este maravilloso paisaje.