Si algo llama la
atención nada más llegar a Fez es la luz.
Las tonalidades y los brillos que despide
están cargados de intensidad y contraste y,
por eso, muchos aconsejan recorrer sus
calles a distintas horas del día: con el
alba y la luz que asciende de las colinas, y
en el crepúsculo, bañado todo en ocre y rojo
fulgurantes.
Fez es una
ciudad en apariencia tranquila, aunque en su
interior bulle la vertiginosa actividad de
cualquier ciudad occidental. Merece la pena,
sin embargo, recorrerla despacio, sin
prisas, observando los pequeños detalles y
dejándose guiar por el bullicio de las
calles.
Lana teñida, té
caliente, aromas intensos a especias y
miel... el laberinto de callejuelas descubre
a cada paso una sensación nueva e intensa,
un recuerdo a historia y tradiciones. Los
sonidos cotidianos de la vida que trasciende
en esta ciudad ancestral despiertan los
sentidos del visitante curioso: los golpes
de las herramientas, los corros de hombres
conversando, las voces de los vendedores...
un mundo diferente y, sin embargo, cercano.
Fez fue capital
del reino en el año 808, en el siglo XIII y
en el XIX. El esplendor que la hizo centro
espiritual y económico entonces, se mantiene
vivo hoy en día. La ciudad se desdobla en la
parte nueva ("Fez el Jédid") y la vieja
("Fez el Bali"). A los Merínidas, en el
siglo XIII, se les debe la parte nueva de la
ciudad, pues les parecía que Fez el Bali era
demasiado pequeña para contener los palacios
que se merecía su magnificencia, por lo que
comenzaron a construir en las afueras
palacios, mezquitas, escuelas, zocos y
jardines... así nació Fez el Jédid.
Barrios históricos
Es, precisamente, en la calle mayor de los
Merínidas, donde los tradicionales orfebres
concentran sus tiendas. Se trata de uno de
los centros neurálgicos de la ciudad, junto
a la plaza de los Alauitas.
Por contraste,
el cementerio israelita es un espacio de
silencio en el corazón del Mellah, el barrio
judío. Otra histórica zona es el barrio de
Moulay Abdallah, dedicado en otros tiempos a
los desfiles reales y donde, ahora, se
fabrican alfombras artesanales de gran fama.
Los árabes de Andalucía son los dueños de
otro de los barrios de más esplendor y
riqueza. La ornamentación de sus palacios,
con artesonados tallados, bronces
cincelados, columnas y escayolas esculpidas
es buena muestra de ello.
Al sur de la
parte nueva se extiende la zona más moderna
de la ciudad. Espaciosas avenidas, entre las
que destaca la de Hassan II, conforman la
arquitectura urbana más reciente, salpicada
de vegetación y de estanques que aportan
algo de vida a la zona menos romántica de
Fez.
El
mundo espiritual
La espiritualidad del mundo árabe se ha
de vivir visitando las mezquitas,
construcciones sorprendentes por su
arquitectura y diseño, que invitan al
recogimiento de los fieles y a la
interiorización del entorno.
Una de las
mezquitas más destacadas de la ciudad de Fez
es, sin duda, la de Qaraouiyyîn, en la que
destaca su brillante tejado de color
esmeralda. Fue fundada en el año 857 y
ampliada, en sucesivas ocasiones, hasta el
1317. Es el centro de enseñanza más antiguo
del mundo occidental, anterior incluso a
Oxford y la Sorbona.
Hoy en día
perdura como uno de los focos intelectuales
más importantes del Magreb. Su biblioteca,
una de las más ricas del mundo, contiene
30.000 volúmenes y un valiosísimo Corán del
siglo IX.