Si partimos de
Toledo por la carretera N-401, en dirección
a Ciudad Real, y tomamos el desvío a la
izquierda hacia Mora de Toledo, situado a
cuatro kilómetros, llegaremos a Almonacid de
Toledo. En esta población se encuentra el
primer castillo de esta ruta. Se trata de
una fortaleza que domina el cerro de
Almonacid.
La primera
referencia histórica que se tiene de este
castillo data del año 848 como fortaleza
árabe y, más tarde, pasó a manos del rey
Alfonso VI como parte de la dote de la
princesa Zaida. Hoy en día se conserva su
estructura gracias a las reparaciones que se
le practicaron en el siglo XVI. Se trata de
una fortaleza con recinto poligonal y cinco
torreones (dos de planta cuadrada y tres
cilíndricos) que conserva algunas saeteras
con sillares y una bóveda de cañón de
ladrillo en su interior.
Tras recorrer
cinco kilómetros llegamos a Mascaraque. El
castillo de esta pequeña población se
construyó en tiempos de la dominación árabe
y es un edificio de planta rectangular con
torres cilíndricas al que se ha adosado la
iglesia parroquial de Mascaraque, que data
del siglo XVII. Del castillo original se
conserva la torre del homenaje y restos de
las otras tres torres, así como los muros
del cuerpo hasta media altura.
El siguiente
castillo está situado en Mora de Toledo y
lleva el nombre de Peñas Negras. Esta
fortaleza está situada en lo alto de un
cerro y rodeada por un bello paisaje de
olivos. Este castillo también formó parte de
la dote de boda de la princesa Zaida y, más
tarde, fue cedido a la orden de Santiago y
sirvió como prisión de personajes ilustres.
En él, aún se pueden apreciar vestigios de
los aljibes, construcciones internas, muros
y torres.
Manzaneque es
nuestra siguiente parada en esta ruta. Aquí
se conserva un castillo edificado en el
siglo XV por Don Íñigo de Arévalo. Su planta
es cuadrada con las esquinas redondeadas y
la puerta encuadrada por dos torreones
cilíndricos. Su estado de conservación es
excelente gracias a sus recientes
reconstrucciones.
A unos
veinticinco kilómetros se encuentra
Consuegra. Su castillo pertenece a los
primeros tiempos de la Reconquista y fue
construido por los caballeros de la orden de
San Juan entre el siglo XII y XIII sobre una
defensa romana transformada en la época
visigoda. Se trata de una fortaleza muy
austera y carente de adornos, pero que
resulta muy atractiva por su robustez.
El próximo paso
es tomar la carretera en dirección a Urda.
En esta población podemos contemplar el
castillo de Guadalerzas, que fue cedido por
Alfonso VI para que se empleara como
hospital de las tres órdenes militares que
señoreaban esta zona. Durante los siglos XV
y XVI se levantaron torres cilíndricas en
sus ángulos y sufrió algunas modificaciones
y en tiempos de Felipe II fue convertido en
colegio para las doncellas nobles. Aún hoy,
conserva prácticamente intacto su almenaje.
Al salir de esta
población debemos dirigirnos hacía los
Yébenes y proseguir hasta llegar a Orgaz. En
esta importante villa agrícola y ganadera
encontraremos un castillo del siglo XII muy
bien conservado. Es una construcción recia y
sobria, en forma de cuadrado sólo roto por
la existencia de una única torre y el ábside
semicircular de la capilla. En las esquinas
y el centro de sus muros hay garitas voladas
y saeteras.
Debemos
continuar el viaje hasta Sonseca y desde
allí dirigirnos a la población de Cuerva,
donde encontraremos un castillo de los
siglos XV-XVI de planta rectangular con
torres circulares que llegó as pertenecer al
poeta Garcilaso de la Vega, aunque hoy en
día está bastante deteriorado. La siguiente
población dotada de castillo es San Martín
de Montalbán. El castillo fue construido por
los caballeros templarios sobre los restos
de otra fortaleza musulmana en el siglo XII.
Se trata de un edificio de grandes
dimensiones creado para albergar una
numerosa guarnición de soldados y a la
población del entorno para protegerse de las
invasiones. El perímetro del recinto
principal es de 700 metros, con murallas muy
altas y cinco torres, dos de las cuales
alcanzan los 28 metros de altura.
En Polán
encontramos un castillo en pleno centro de
la población que data del siglo XII con
algunos elementos añadidos en el XIV. De él
se conservan dos torres (una rectangular con
torreones cilíndricos en los ángulos y en el
centro de los muros y otra circular más
alta).
Esta ruta de los
Castillos se cierra en Guadamur con la
visita al palacio fortaleza del siglo XV,
perfectamente habilitado y restaurado. El
recinto principal es cuadrado, con torres
circulares en tres de sus ángulos y torres
triangulares en el centro de sus muros. La
fortaleza está rodeada por un foso y sirvió
de alojamiento a personajes tan ilustres
como Felipe el Hermoso, Juana la Loca, el
Cardenal Cisneros y el emperador Carlos.