Adentrarse en
las calles de Barcelona necesitaría días,
semanas o, incluso para los más viajeros,
meses. En Barcelona se puede hacer casi
cualquier cosa. Podemos visitar numerosos
edificios con gran clase y estilo, como los
creados por el genial arquitecto modernista
Gaudí; podemos visitar alguno de los museos
que se encuentran por toda la ciudad, como
el de Picasso o el Museo Nacional de Arte
Contemporáneo; y los apasionados del deporte
pueden visitar su villa olímpica o el Nou
Camp,... En fin, hay numerosas opciones que
no se nos agotan nunca.
Nuestra ruta
comenzará viendo el genial legado que Gaudí
ha dejado en la ciudad de Barcelona: de
entre todos sus trabajos visitaremos el
Parque Güell y la Sagrada Familia.
El Parque Güell,
construido entre 1900 y 1914, se encuentra
flanqueado, a su entrada, por dos pabellones
de paredes irregulares que dan la impresión
de haber salido de un cuento de hadas. Tras
pasar estos dos pabellones el viajero se
encuentra con una escalinata monumental
dividida en dos partes que llevan al núcleo
del parque. Del parque en sí destaca el
llamado Templo Dórico, un conjunto de 84
columnas que soportan una gran plaza o
Teatro Griego, que es el centro del lugar y
un magnífico mirador de la ciudad.
El parque Güell,
declarado Monumento Histórico-Artístico
Nacional en 1969, está construido en piedra
y cerámica, y su variedad de colores la
eligió Gaudi de acuerdo con la distribución
cromática del fondo, es decir, el azul del
cielo.
Una vez visitada
esta espléndida obra de arte, la ruta que
nos hemos marcado nos llevará hacia la
Sagrada Familia, parada indiscutible en la
ciudad. Fue la construcción más ambiciosa de
Gaudí, y lo que hoy vemos es solo una parte
de lo que el arquitecto diseño en 1883,
cuando decidió asumir el proyecto de esta
catedral. De un gótico perfecto, el templo
destaca por la resistencia que demuestran
sus pilares inclinados.
La catedral está
formada por siete capillas que se disponen
en forma de abanico alrededor del altar, que
se convierte así en foco de atención de todo
aquel que visita esta obra de arte. Durante
muchos siglos la gran ornamentación que se
había dado en las iglesias había dificultado
su verdadera función, la del culto, cosa que
aquí no sucede. Tal vez el motivo sea la
enorme fe religiosa de Antoni Gaudí. De
todas maneras hablar de esta catedral
requeriría mucho más tiempo del que
disponemos en esta visita.
Pero Barcelona
no sólo es Gaudí. El visitante también puede
acercarse a ver la Iglesia de Santa María
del Mar, del siglo XIV, el monumento a Colón
o, como ya se ha mencionado, la villa
olímpica o sus prestigiosos museos, entre
otras muchas cosas.