Aranjuez fue el
nombre de una antigua dehesa que comprendía
las tierras situadas entre el Tajo y el Mar
de Ontígola, de norte a sur, y la calle del
Rey y el Raso de la Estrella, de este a
oeste. En el término de la antigua dehesa se
hallaba la aldea de Aranz, cerca de la junta
de los ríos Tajo y Jarama. Desde los tiempos
de Felipe II, el nombre de Aranjuez sirvió
para denominar al Sitio, posteriormente Real
Sitio y, desde el reinado de Fernando VI,
nombre de la población que aquí se asentó.
La
Real Villa, el descanso de los Reyes
La Real Villa de Aranjuez está plagada de
monumentos que nos evocan los esplendorosos
años de la monarquía en España.
Aranjuez está
vinculado a la Corona desde la época de los
Reyes Católicos, Fernando e Isabel, quienes
residieron aquí ocasionalmente. El Palacio
Real es una viva muestra de los tiempos
pasados. El actual palacio, de piedra blanca
y ladrillo, se comenzó en tiempos de Felipe
II, cuando se construyó la capilla y parte
del edificio, pero fueron Felipe V y sus
sucesores, Fernando IV y Carlos III, quienes
más esfuerzos dedicaron a su ampliación y
ornato. El palacio posee interesantes
colecciones de pintura, porcelanas, arañas,
candelabros y relojes. Destaca de él,
además, el Salón de Porcelana, totalmente
recubierto de este material, procedente de
la Real Fábrica del Retiro, en Madrid. La
Corte residió largas temporadas en este
palacio hasta finales del siglo XIX.
La Casa del
Labrador constituye otro bello ejemplo de lo
que podemos visitar en Aranjuez. Se trata de
un pequeño edificio de dos plantas
construido en el Jardín del Príncipe, entre
frondosas arboledas, a unos cuatro
kilómetros del Palacio Real. Antiguamente
tenía por objeto ofrecer un lugar de
descanso cuando los Reyes y su séquito
paseaban por este jardín, que más bien se
asemeja a un parque, así como celebrar en él
bailes y fiestas cortesanas.
La casita del
Labrador se construyó entre 1792 y 1803 por
encargo de Carlos IV y su esposa María Luisa
de Parma. La casita posee una interesante
decoración, donde destaca el Gabinete de
Platino, ya que en sus puertas y paredes
aparecen numerosos adornos hechos de oro y
platino. Y se llama Casita del Labrador
porque el palacete se construyó en el solar
de una casa en ruinas donde antes había
vivido un labrador.
La llamada Casa
de Marinos está situada junto al río Tajo,
en el Jardín del Príncipe, y en ella se
conservan varias falúas del siglo XIX en las
que la Familia Real navegaba por las
plácidas aguas del río.
El Jardín del
Príncipe es uno de los lugares más
impresionantes que alberga Aranjuez.
Limitado en su parte Norte por el río Tajo,
y al Sur por la Calle de la Reina, el verde
jardín se plantó en tiempos de Fernando VI y
Carlos III, por iniciativa de su hijo, el
Príncipe de Asturias. El jardín posee
numerosos paseos, glorietas y avenidas
bordeados por altos árboles, tilos, chopos,
plátanos y otras especies traídas de América
por deseo de Carlos IV. Su extraordinaria
belleza inspiró los lienzos de Santiago
Rusiñol y la genial composición del Maestro
Rodrigo: el Concierto de Aranjuez.
Unas
fiestas de lujo
Las gentes de Aranjuez se caracterizan
por su carácter tranquilo y amable, lo que
no quita para que sus fiestas se celebren
con la alegría y el jolgorio típico de estas
celebraciones.
Así, las Ferias
del Motín, declaradas de Interés Turístico
Nacional, se celebran cada año en Aranjuez,
desde 1982, en la primera semana de
septiembre. El Motín de Aranjuez, acaecido
entre el 17 y 19 de marzo de 1808, culminó
con la caída del ministro afrancesado de
Carlos IV, Manuel Godoy, antiguo guardia de
corps de la reina y presunto amante de la
soberana María Luisa, hostigado por los
nobles y los partidarios del Príncipe de
Asturias. La revolución del Motín provocó la
subida al poder del deseado Fernando VII.
Rememorando la
historia, casi doscientos vecinos de
Aranjuez, con guión basado en los Episodios
Nacionales de Galdós, vestidos con trajes de
la época y en uno de los escenarios donde se
desarrollaron los hechos en 1808, el Patio
de Armas del Palacio Real, recrean desde las
intrigas palaciegas de aquellos días hasta
el desenlace final, con el apresamiento del
favorito Godoy.