El médico
estadounidense Willian Fitzgeral la
introdujo en occidente en 1913, pero sin un
gran conocimiento de sus principios y con
cierta inexactitud. Fue la fisioterapeuta
Eunice Ingham quien la perfeccionó.
Esta mujer publicó 'Historias que pueden
contar los pies', tras largas
investigaciones, en las que comprobó que, en
caso de dolencia de ciertos órganos, la zona
correspondiente de los pies estaba
congestionada y dolía, y trabajándola se
restablecía el funcionamiento de los
órganos.
PARA QUÉ DOLENCIAS ES MÁS APROPIADO
Todo tipo de dolores, trastornos digestivos,
gases, migraña, algunos trastornso
menstruales, sinusitis, tensión muscular,
estrés, catarros, ansiedad y tonificación
orgánica general.