Es símbolo de
fecundidad y procreación, en algunos casos
representa la prosperidad y abundancia que
regala la Madre Naturaleza al ofrecer sus
frutos de riqueza a sus hijos.
También alude a
los procesos implícitos en los nueves meses
de gestación de la mujer al procrear,
símbolo inmutable del paso del tiempo y sus
inexorable destino, con las distintas etapas
dela vida.
Si sale
al derecho: puede anunciar la
llegada de una embarazada al seno familiar.
También la gestación de proyectos que dará a
la luz con éxito. Es la semilla que se
siembra, y el período de gestación en el
cual se cultivan las iniciativas que de a
poco irán abriéndose paso en la sociedad.
Indica que los negocios están en buenas
manos, llevados por personas responsables
con una visión amplia y sentido comercial.
En el amor, dice de la llegada de un gran
romance, que puede tardar un tiempo en
manifestarse, y llevar un par de meses
durante el período del cortejo, pero que a
la larga culminará en una relación sólida y
con fuertes vínculos de afecto.
Si sale
invertida: es una carta
contrariada. Habla de un falso proceder que
no respeta los tiempos naturales y que
intenta llevarse el mundo por delante. Puede
tratarse de una mujer obstinada que lleve la
contra al consultante, y le haga su vida
imposible. También puede implicar el
enamoramiento fugaz, que no tiene bases
profundas en donde sustentarse, y deja
encandilarse por un engañoso brillo y
resplandor, pero que no aloja amor en su
corazón. Por último, esta carta aconseja a
la persona no tener demasiadas expectativas
en un proyecto que aún está en su comienzo,
porque ésta puede no llegar a buen término.