Audacia
decorativa para una imagen de ensueño que
invita a disfrutar sin reservas de la paz
del jardín. El sofá Accent, un diseño de
Yngve Ekströmde 1959, parece haber menguado
por arte de magia, bajo las exuberantes
hojas que le rodean. Verdes intensos y vivos
para la planta y el césped que constrastan
con el blanco impoluto de la tapicería de
rizo, roto tan solo por la paleta de color
desplegada en el cojín.
El camino,
levemente sugerido por pequeñas losetas
irregulares, de Jardiland, encajadas en el
césped, conduce a un sencillo banco
enmarcado por una celosía simple en madera
morada, de Unopiù. Un espacio sosegado que
invita a sentarse a meditar sobre lo humano
y lo divino en un entorno fresco y natural.
Una bola de boj plantada en un original
soporte original de plástico blanco, pone el
toque divertido en este sereno rincón.
En este
invernadero, con cerramientos acristalados
de Unopiù, se combinan con desenfado las
plantas tropicales y los muebles de diseño.
Una tumbona de tiras cruzadas, de Paola
Navone, unas mesitas auxiliares
exageradamente bajas y unos estilizados
faroles de hierro en blanco quedan arropados
por la exuberancia del bambú, los narcisos,
los cactus y las grandes hojas de las
especies exóticas.
Bajo la
protección de una sombrilla, de Habitat, y
con un marco de petunias, rosales
trepadores, campanillas, helechos y bolas de
boj, surge un oasis alegre y festivo. El
espíritu chill out se consigue con
almohadones enfundados en telas de Antennae,
y kilims multicolor. Los destellos étnicos
de la silla de aires mejicanos y el banquito
africano ponen el contrapunto al banco
inglés de teca semioculto tras el macetón de
terracota, de Los Peñotes.
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