La luz que
necesitamos tener en la cocina no es igual a
la que se requiere en el salón o en el
dormitorio. También depende de la decoración
de la estancia, ya que cuanto más oscura sea
el efecto de las cortinas o incluso del
color de las paredes, más luz necesitaremos
para iluminar adecuadamente una habitación.
La calidad y cantidad de la luz natural que
nos entra por las ventanas será fundamental
para decidir el número de puntos de luz si
utilizamos la estancia durante el día. El
tiempo que pasemos en una habitación y el
efecto que queremos conseguir al entrar en
esta parte de la casa es igualmente
esencial.
Por eso lo primero que tenemos que
preguntarnos es el grado de utilización de
la habitación que pretendemos iluminar. Esto
es importante para no estar poniendo
eternamente remedios a un mala elección, es
muchos casos apresurada.
En el salón
Si es simplemente sala de estar, o también
la utilizamos como comedor, marcará de
manera esencial el numero de puntos de luz
necesarios. En principio, en un salón medio
serán imprescindibles de 5 a 10.
Para que sea realmente acogedor, debes
colocar varios focos de luz difusa.
Este efecto será mayor cuanto más integrados
estén estos focos, de manera que el haz de
luz de una lámpara pueda unirse a la de otro
foco, para que puedas decidir cuanta luz
quieres tener en cada momento.
La zona donde esta la televisión debe estar
iluminada de tal manera que se minimicen al
máximo los posibles reflejos que podamos
tener. También debes tener en cuenta que si
alguna butaca del salón es utilizada para
leer, debes tener una lámpara de luz
directa que además sea fácilmente
orientable.
Si utilizas el salón de comedor también,
debes poner una lámpara de luz directa justo
encima de la mesa. Su altura es importante,
para que no te impida disfrutar de las cenas
con amigos, pero que permita a su vez ver lo
que esta encima de la mesa, mientras se esta
comiendo.
En la cocina
En esta habitación debido a su uso, lo más
recomendable es la luz directa, sobre todo
si también la utilizas como comedor. Lo más
importante a la hora de iluminar la cocina,
es que las lámparas no te impidan el normal
funcionamiento de los armarios y del resto
del mobiliario. También debes de procurar
utilizar focos que iluminen el interior de
los estantes, sobre todo los más altos.
En la dormitorio
A contrario que en la cocina, lo más
recomendable para tu dormitorio es que
utilices luz indirecta para que no
moleste en exceso. Los focos orientados a
la pared o al suelo son los que mejor
iluminaran esta habitación.
Si te gusta leer en la cama y no duermes
solo no te olvides de situar dos lámparas
diferenciadas, que además se puedan
orientar. ¡Tu pareja sin duda te lo
agradecerá!